Introducción

Antes de nada, decirte que lo que vas a leer no lo escribe un profesional, son las reflexiones de un tipo normal y corriente que un día empezó a viajar largo en moto y se infectó con un virus difícil de curar. Desde 2009 estoy viajando por el mundo en moto, en diferentes etapas, dando mi particular vuelta al mundo en moto por etapas.

También decirte que esto que escribo sirve de ejemplo para hacer un viaje largo, ya sea en moto o en coche o incluso en bicicleta. No tienes por qué estar planeando una vuelta al mundo en moto exclusivamente para apoyarte en este guión.

Dicho esto, ahora decide si quieres seguir leyendo mis reflexiones o prefieres nutrirte de las de otros más profesionales.

Yo recomiendo leerlo todo, porque de todo se aprende.

Qué es lo primero?

 

Supongo que lo primero es tener claro que te gustan las motos y que te gusta viajar. Un viaje largo supone horas y horas, durante días y días, subido sobre un cacharro de dos ruedas, expuesto a las clemencias o inclemencias del tiempo. A veces durmiendo como un rey y otras muchas en lugares infectos. Unas veces homenajeando al paladar y otras a base de noodles, cacahuetes o galletas de carretera.

Pero si te gusta viajar lo malo pasa a segundo plano y unas galletas pasadas en una buena cuneta de un lugar inhóspito, cansado y sudoroso, es de las mejores experiencias viajeras. Mucho más que la visita a un templo preparado para el turista.

Lo siguiente que hay que tener claro es que te gusta leer y trasnochar frente a la pantalla del ordenador. La preparación, dependiendo del grado de inexperiencia y de lo enfermizo del individuo, puede ser eterna. Una vez pasas el primer viaje suele ir en descenso hasta llegar a no preparar casi nada.

Preparando mi primer viaje encontré la existencia de un libro que recomiendo como primera toma de contacto,  “Adventure motorcycle handbook “, escrito en perfecto inglés con jerga pero sin traducir al castellano. Si haces caso de todo lo que dice, es probable que termines en Benidorm con una pulsera en la muñeca y bailando con jubilados. Sin embargo es un excelente guión para saber por dónde empezar.

También hay cientos de blogs de gente que ha hecho algo similar, para mi la mejor manera de informarse. En este blog hago referencia a los que más me gustan, en castellano.

El libro habla de seis a doce meses de preparación para viajes de este tipo. Yo preparé el Madrid – Sydney en dos meses y todo salió bien. Con el tiempo he pasado a formar parte del grupo de viajeros que nos limitamos a pedir visados y salir a ver qué nos encontramos. Hay otro grupo de viajeros que intentan prever todo en su vuelta al mundo, pero ineludiblemente terminan cambiando el guión sobre la marcha. Da igual, cada uno es como es, el caso es saber que se puede lograr si no se tiene tiempo de sobra.

Con la decisión tomada, lo primero que hay que tener en cuenta es de cuánto tiempo disponemos. Después hay que tener en cuenta cuándo disponemos de ese tiempo, principalmente por motivos climatológicos, temperaturas bajas, lluvias y por tanto equipaje necesario y alta probabilidad de encontrar carreteras llenas de barro e incluso cortadas.

Se suele jugar con los dos hemisferios intentando evitar el frío, aunque de todo hay, también conozco gente que huye del calor.

Yo por error tuve que atravesar el monzón en Indonesia y aunque lo pasé mal, cuatro días diluviando sin cesar, siempre me alegraré de haber conocido el país en esa época. Al fin y al cabo es mucho más enriquecedor conocer un país durante la época en que cada año les visita la lluvia torrencial, viendo como viven, que visitar muchos de esos lugares adaptados para el turista y sus dólares.

Si la ruta que se planifica es circular la vuelta será victorioso sobre la moto, algo obvio. El problema es que no sea, lo que genera otro pregunta, cómo saltar mares y/o países conflictivos con vehículo propio y cómo cargar la moto en un barco o en un avión. Sin duda lo más complejo y caro de un viaje de este tipo. Dejo un apartado para este tema, ahí anoto las empresas que conozco en persona o por amigos y conocidos.

Todo lo anterior lleva a crear una primera ruta, decidir la moto ideal, conseguir visados, permisos, seguros, vacunas, decidir equipaje y cientos de pequeñas cosas que desencadenan en interminables listas de cosas pendientes.

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