En Plettenberg Bay, en un pequeño hostel frente al Índico.

Tres semanas en Sudáfrica y por primera vez me enfrento a una factura de hotel. La hospitalidad es sin duda una gran virtud del carácter de los sudafricanos.

Las cosas parecían ir muy mal pero no era más que un plan maléfico del querido guionista, que como siempre, parece desearme lo mejor.

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Diferentes formas de viajar

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Las horas bajasIMG_2508

La imagen de mi moto en un taller a miles de kilómetros de casa, completamente desguazada, no ayudaba mucho. Existían muchas posibilidades de que la culata no pudiese ser modificada para que el tensor de la cadena de distribución volviese a entrar por su orificio. Por primera vez en un viaje tenía miedo real de no poder seguir o al menos de tener que estar parado muchas semanas y tener que pagar un coste muy alto. Una incertidumbre que hasta la fecha desconocía y como todo lo que acompaña a un viaje, un nuevo aprendizaje.

En uno de los muchos mail que me crucé con BMW Motorrad España resultó que existía la posibilidad de que el orificio se hubiese deformado por haber metido los tornillos de las defensas al revés. Costaba creerlo pero podía haber sido mi culpa. Eso me atormentaba incluso más. Lo cierto es que no fui yo el que apretó el tornillo, pero sí que estaba presente y podía haberlo pensado mejor antes de elegir cuál era cuál. Por otro lado la tija necesitaba ser soldada para poder salir de Ciudad del Cabo. Teniendo en cuenta que es aluminio había que buscar una de segunda mano en España o a las malas invertir casi cuatrocientos euros en una nueva y recibirla por el camino lo antes posible.

Afortunadamente estaba hospedado sin coste alguno en casa de Desti y Chris, quien como ya comentaba en el anterior relato, pasaban por un situación muy complicada. Me vi en medio de una separación. Quizá tenía que haber salido de allí pero cada mañana tenía tantas tareas pendientes frente al ordenador, que difícilmente encontraba el tiempo y la fuerza para empaquetar todo, pedir un taxi e irme en busca de un alojamiento barato y con acceso a internet, clave en estos días en los que resolver tantas cosas. Mi esperanza era que aquello se solucionase pronto y poder salir de allí cuanto antes. Los días pasaron y aunque ellos seguían desprendiendo la misma generosidad, la energía en la casa cada día era peor y me tocó ser testigo de los días más duros.  Está claro que aquello anímicamente no me hacía nada bien, sin embargo ahora que lo miro desde lejos soy consciente del gran aprendizaje que el viaje me regaló. Afortunadamente nunca viví una situación parecida en mi familia. Sin saber muy bien por qué, estaba allí en medio, presenciando en primera fila el proceso en el que dos personas toman las decisiones que toman, cada uno con sus puntos de vista y sus razones diferentes y por desgracia mirando el futuro con dispar optimismo.

Por suerte mi habitación estaba en la parte exterior de la casa y eso me permitía tener cierta intimidad y a su vez que ellos tuviesen la suya. La oficina también estaba en la parte exterior de la casa. Allí me pasaba horas conectado a la red, un grueso cordón umbilical con el mundo real que no me dejaba despegar y comenzar el viaje, aunque fuese sin salir de Ciudad del Cabo.

Especialmente desagradable fue estar tan conectado y verme donde nunca tenía que haber estado. Llevo viajando muchos años y compartiéndolo desde el principio. Nunca me he arrepentido de algo que en este blog se haya publicado o en otro medio escrito por mi. El contenido que genero podrá gustar más o menos, pero tiene algo de lo que me siento orgulloso; es auténtico. Estos párrafos narran siempre las cosas que me pasan, como me siento o como reacciono ante los desconocido. El personaje que sale en mis vídeos también soy yo, para bien o para mal.

Esta vida pública a veces te lleva a situaciones en las que has de decir que no. No hay que estar en todas las revistas, radios o medios. Al menos yo no, quizá viene bien para ser más conocido pero yo no busco eso, en todo caso ser reconocido y que haya más  gente a la que le agrade lo que hago. El único camino para eso es creer en lo que haces. Cuando participas en algo en lo que no crees, el resultado es el que es.  Por eso hay que ser tajante a veces y decir que no. En cualquier caso, sin duda alguna, cometer errores también es un gran aprendizaje.

Remontando el vuelo

El mecánico fue tajante, hasta final de semana no habría noticias del motor. El miércoles mandé un par de mensajes pero no hubo respuesta. El jueves por la mañana volví a meterme en un autobús y me presenté en el concesionario con el gesto torcido.

– Hola Carlos.

– Hola Ruan, ¿viste mis mensajes de ayer?

– Sí

– ¿Y por qué no me contestas? No entiendes que vivo a una hora de aquí y que estoy preocupado por mi moto. ¿Te cuesta tanto contestar?

El tipo de nuevo ni contestó, puso cara de circunstancias, bajó la mirada y siguió haciendo sus tareas. Uno de los mecánicos me hizo una señal para que le acompañase. Envuelta en papel de burbujas estaba mi culata. El tipo abrió meticulosamente el embalaje y con dos dedos introdujo el tensor de la cadena por el agujero deformado. Suavemente llegó hasta el fondo y acopló perfectamente. Habían conseguido arreglar el motor. La sonrisa perdida regresó. El mecánico hizo lo propio. Habría que verlo en funcionamiento pero en principio eso suponía poder emprender viaje. Estaban esperando que llegase una nueva junta que había que reemplazar, con suerte llegaba el viernes y la moto estaría lista el lunes.

José María Alegre (www.quintamarcha.com) me pedía en www.eligetupropiamotoaventura.com que acudiese a la Isla de Robben, a doce kilómetros de Ciudad del Cabo para ver la celda en la que Nelson Mandela estuvo preso dieciocho de los veintisiete años que cumplió de injusta condena. Con las buenas noticias me pareció que era el momento oportuno de salir un poco del agujero y que me diese el aire. Mientras el barco zarpaba llegaron nuevas noticias al mail. BMW Motorrad España me echaba de nuevo un cable y se hacía cargo de la tija. Eso amortiguaba en parte el agujero económico provocado por las penurias mecánicas. Por temas internos no podían enviarla a Sudáfrica, la recibíamos en Madrid y desde ahí la mandábamos a Johannesburgo. Con la tija soldada tendría que llegar hasta allí.

El viernes por la mañana pedaleé unos kilómetros en la bicicleta de Chris hasta encontrar un lugar en el que soldaran aluminio. Un afrikáner mordisqueaba una manzana mientras observaba la pieza con los ojos abiertos como platos. Sin dejar de masticar sentenció con dos frases contundentes.

– Mañana la tienes, te pondré un refuerzo y funcionará. Tienes suerte hijo, te podías haber matado.

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El lunes estaba lista la moto. Quedaba un último escollo, saber quién pagaría el arreglo. Ellos por haber cambiado la junta de los balancines o yo por haber puesto mal los tornillos de las defensas. Desde que recibí el mail de BMW en el que al parecer sí que podía ser mi culpa, aunque no fuese seguro, tenía una especie de pre-remordimiento de conciencia. Obcecarme en no pagar significaba echar las culpas a los mecánicos del taller, gente sencilla que de no haber errado, se comerían un marrón que no les correspondía. Mi objetivo se centró en intentar amortiguar la factura. La estrategia consistía en no culparles directamente pero conseguir que compartieran la duda. Tan difícil es que lo hayas jodido tú al cambiar la junta como yo al errar en la instalación de las defensas. No pierdas dinero pero tampoco lo ganes. Mi propuesta era pagar el cincuenta por ciento de la factura. Con este argumento y sin perder las formas conseguí que el agujero bajase de seiscientos euros a cuatrocientos cincuenta. El jefe de taller más no podía hacer, si quería podía dejar allí la moto y regresar al día siguiente para negociar con el dueño del concesionario.

Me quedé pensativo unos minutos. Mi estado anímico no ayudaba, necesitaba salir ya del túnel. Siendo optimista puede que consiguiese rebajar algo más, pero no parecía que compensase. Desenfundé la cartera y tras un tarjetazo me vi por fin en mi sitio; encima de mi moto.

Los regalos del guionista

Colocar el equipaje no es una de mis aficiones. Sin embargo el primer día suelo disfrutar de ello porque sé lo que significa. Esta vez tampoco fue así. Las ansias por salir me hicieron meter todo de cualquier manera y aplazar el momento de pensarlo bien. Necesitaba poner distancia al agujero representado por esa casa y Ciudad del Cabo. Me despedí de Desti deseándole lo mejor en su nueva etapa y agradeciendo de la mejor forma que pude su extrema generosidad. La noche anterior había cenado con Chris en su nuevo apartamento.

Mi primer destino era el Cabo de las Agujas, punto más sur de África y comienzo de la costa este. Allí debía comenzar oficialmente este viaje, en el mismo lugar que terminó el anterior. A pesar de las horas podría haber alcanzado el destino en un día pero necesitaba aire en la cara y un homenaje motero que ventilase las malas energías y me metiese de una vez por todas en el viaje. Decidí repetir la carretera que costea hasta el Cabo de Buena Esperanza, uno de los mejores tramos que recuerdo en todos mis viajes, para después seguir costeando hasta mi destino final. Eso suponía tener que dormir por el camino.

Vuelta al Mundo Sinewan. Faro en Sudáfrica

Recordaba de la anterior vez un pueblo costero con un encanto especial, “Simon Town”. Con el sol enfilando el horizonte atravesé la calle principal muy despacio, buscando un hotelucho que me iluminase para la primera noche en ruta. Un par de amagos pero el guionista me impulsó a seguir hasta encontrarme de nuevo costeando paralelo a una playa de arena blanca y fina.

En 2010 recorrí una carretera costera australiana llamada la Great Ocean Road, un mítico trazado comparable en belleza a este sudafricano. Al terminar el día me alojé en un hostel de mochileros. Un tipo se acercó y me preguntó de dónde era. Al responderle que español dio un grito de alegría, estaba hasta las pelotas de hablar inglés. Rafa Golia y yo nos hicimos amigos al instante y hoy seguimos manteniendo el contacto a través de la red. Cuando Rafa conoció mi historia me prometió que me regalaría un libro de unos compatriotas suyos, una pareja de argentinos que salieron de Buenos Aires en un coche muy antiguo, con llantas de madera, y llegaron hasta Alaska. Ahí quedó la cosa.

Hace unos días otro buen amigo viajero, Pablo Strubell (www.ungranviaje.org), colgaba en mi Facebook una foto de una familia argentina que viajaba en un coche muy antiguo y que estaba en Sudáfrica. Me invitaba a conocerlos. Nunca hilé esa foto con el libro que Rafa me debía. Los problemas hicieron que me olvidara de todo y cuando la moto arrancó salí escopetado de Ciudad del Cabo con la única intención de costear hasta el Cabo de las Agujas.

Tras una pequeña hilera de dunas observé un coche antiguo aparcado en la playa. El celebro se volvió loco y comenzó a procesar miles de datos hasta que mandó una orden tajante a las extremidades.

– Para este trasto ya!!!!!!!

Tras un brusco frenazo giré noventa grados, recorrí los pocos metros que me había pasado, entré en la playa y paré mi moto mientras Herman Zapp se acercaba. En ese momento seguía confuso pero creo que directamente hablé en español. Nos dimos un efusivo saludo. Candelaria, su mujer, se acercó alegre de encontrarse con otro viajero. Después llegaron sus cuatro hijos rebozados en arena fina de playa.

Vuelta al Mundo Sinewan. Familia viajera

No es momento de escribir mucho sobre la familia Zapp porque espero reencontrármelos y poder hablar con más conocimiento de causa sobre su historia. Son quizá el mejor ejemplo viajero que existe, de eso de que sólo hay que desear mucho algo para poder alcanzarlo. Hace trece años que arrancaron un coche del año 1928 en Buenos Aires y todavía no lo han parado. Salieron dos y ahora son seis. Se quedaron sin dinero en Ecuador y ahí es cuando empezó su verdadero viaje.

– Hay que verse sin plata para que el ingenio se agudice -, dice sonriente Herman.

Vuelta al Mundo Sinewan. Zapp en residencia de ancianos

Pasé la noche con ellos pero antes les acompañé a dar una charla en una residencia de ancianos. Con eso y vendiendo su libro, del que llevan ya más de cien mil copias, se costean el viaje. No sé muy bien cómo describir lo que pasaba en ese salón enmoquetado en el que la pareja exponía su viaje hasta Alaska, un claro homenaje a la vida y a las ganas de vivir, para un público en la recta final. Algunos ancianos dormían pero a otros les brillaban los ojos, reían y  se emocionaban mientras la pareja viajaba hasta Alaska propulsando su viejo motor con la cantidad de buena gente que encontraban en el camino. Trece años después de aquello siguen su ruta, ansiosos y expectantes por descubrir África de sur a norte.

Vuelta al Mundo Sinewan. Zapp en residencia de ancianos2

………….

Sin darme mucha cuenta de lo que estaba pasando el viaje me distrajo con una avería y me puso en diferentes situaciones completamente nuevas. Eso a posteriori me ha llevado a hacerme muchas preguntas, sobre quién soy, quién quiero ser y por qué estoy renunciando a tantas cosas para intentar cumplir el sueño de seguir viajando. No tengo todas las respuestas pero sí tengo claro que estoy donde debo estar. Como diría la familia Zapp, en la ruta.

En los días malos recibí muchas muestras de cariño, algunas me hicieron emocionar. No voy a publicar lo que es privado pero los amigos que me ofrecieron pagar la avería, organizar una recolecta o simplemente me tendieron una mano con mensajes de ánimo, quedarán para siempre en mi recuerdo. Gracias de verdad, todo eso compensa con creces la parte fea de la vida pública.

En los próximos días publicaré la visita a la isla de Nelson Mandela y la entrega del ejemplar de “Un millón de piedras” a Rydall y Megan, las dos primeras propuestas de Elige tu propia Moto Aventura.
   
Mientras tanto nos toca elegir. Nos dirigimos a Johannesburgo a reemplazar la tija soldada. Lo que no sé muy bien es si hacerlo a través de Lesoto o a través de Botsuana. Ambos caminos tienen propuestas interesantes.

¿Qué hacemos? www.eligetupropiamotoaventura.com.

Gracias por leer también estas crónicas, en la próxima espero que viajemos más.

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22 thoughts on El aprendizaje de las horas bajas

  1. carlos sanz

    QUIERO MASSSSS…. Hace poco me volvi a leer/ver tu viaje en la Perla. Estoy tentado de no leer nada tuyo hasta que no vuelvas, y asi verlo entero. Se que no podre porque estoy enganchado a tus cronicas. Eres un tio gigantesco y autentico. Te mereces todas las cosas buenas que te pasan. Estoy muy orgulloso de ser tu amigo.

  2. Kerguelen

    Grande Charly, como siempre. Como engancha lo que escribes…. es.. real…

    Una lástima lo de tus amigos y su separación; así es la vida, pero puedo imaginar que no es el sitio donde uno quiere estar, y menos forzosamente. Espero que les vaya muy bien a los dos…

    Lo de los argentinos… pues no lo conocía, pero me parece sencillamente brutal…. y me dan muchísima envidia. Y además con ese coche!! Madre mía! Seguro que os volvéis a encontrar!

    Respecto a la votación, ya lo he hecho, pero no he visto la forma de decirte el porqué he votado la opción de Lesotho, así que lo hago aqui. Voto Lesotho, porque es un país más en tu lista infinita y al final vas a pasar por Botswana igualmente. Además, por la descripción, parece que puede ser un país pequeño pero encantador, así que…. qué más quieres!!

    Saludos!

  3. carmen

    sabes a veces las cosas suceden por algo ¡¡ como tu dices has vivido situaciones personales de otras personas ..que tu nunca as vivido ¡¡ y ojala siga así..que el día que encuentres a tu media naranja sea para siempree ¡¡ me alegro que las cosas vuelvan a su ritmo de nuevo y estés mas tranquilo ¡¡ lo has pasado mal ¡¡ pero también aprendiste como llevarlo y a recuperarte ¡¡ muchoos biquiños y me encanta escucharte lo que cuentas ¡¡ porque se que eres tú mismooo ¡¡¡ y lo cuentas como si lo estuvieras contándolo a un amigo -a …y me gustaa ¡¡ biquiños gallegos y a seguir tú ruta¡¡

  4. Anónimo

    Joer Charly que mala suerte has tenido, espero que a partir de ahora vaya todo sobré ruedas. Ánimo.
    Un gran abrazo

  5. MaD

    Aunque no he estado muy proactivamente desde más o menos cuando saliste de Madrid, espero que sepas que sólo tienes que decirlo para echar un cable en lo que sea.
    Me alegro muchísimo de que todo haya ido bien por fin. Ahora a esperar que nos cuentes por donde decide el guionista que tires.
    Abrazote!

  6. JULIAN SOBRADO GARCIA

    ANIMOOOOOOOOOO LO IMPORTANTE ES SURCAR LA TIERRA EL TIEMPO Y EL ESPACIO EN MOTO JAJAJAJAJAJAJ A.(ME HE ANIMADO A ESCRIBIRTE AUNQUE SE ME DA FATAL INTERNET.ERES MI INSPIRACION) .CREO QUE TE HE VISTO.YO TRABAJABA EN CARACAS CON UN CAMION DE LA BASURA Y CREO QUE TE CONOZCO DE ALLI DE VISTA,AHORA ESTOY PARADO).BUENO ANIMO TE ADMIRO Y TE DESEO LO MEJOR.YO SOY MOTERO PERO DE DEPORTIVAS TENGO UNA CBR 600 RR2004 QUE ME RECORRI ESPAÑA PORTUGAL Y FRANCIA CON ELLA Y AHORA CORRO EN LA MEDIDA QUE PUEDO CON UNA TRIUMPH DAYTONA 675 EN CIRCUITO PERO LAS VOY A TENER QUE VENDER TENGO FAMILIA Y NO ENCUENTRO TRABAJO.BUENO ANIMO Y PERDONA POR LA CHARLA PERO ES LA PRIMERA VEZ QUE ESCRIBO EN LA RED Y ME HE ANIMADO GRACIAS ,PERDON POR LA CHARLA Y MUCHA SUERTE..PD.LA FOTO DE LA REPARACION DE LA TIJA MENUDA CHAPUZA QUE LA REPARO ? CON NURAL? .MIL PERDONES MAS .

  7. Teresa

    Entiendo con lo que nos cuentas ,que el orden Divino se manifiesta a pesar de nosotros….me gusta como lo interpretas y fluyes, es el mejor modo de VIVIR…total, lo unico real es el ahora.!! Que siempre tengas buena senda y mejores compañeros de viaje!!!!

  8. Fernando Rivas San Julián

    Me encanta Charly, este ratito contigo es “mi” pequeña porción de viaje. Ojalá mis problemas se solucionaran con una tija nueva pero…… Creo que no vas a poder parar ya esa BMW…. El camino es tu vida… Buena ruta

  9. Has conocido a la familia Zapp!! ese fué el primer libro de viajeros q lei…y al q más cariño tengo. Les he comprado ya dos ejemplares…y los q compraré. Me estaba imaginando pasar por ahi y verte a ti junto a los Zapp y tendria la CERTEZA q estoy en un sueño jajajaja

  10. perthes

    Me quedo alucinado con el echo de que BMW admita la posibilidad de que poner un tornillo de unas defensas al revés pueda provocar una avería en el motor de 600€… Me parece increíble.

    Como siempre una crónica genial de un viajero genial, para mi el mejor. Ya quisieran muchos.

  11. Fernando Pire

    Hola Charly, gracias a Santiago Guerrero y Rafa Golia conocí tu viaje, me subo a tu BMW para seguir el recorrido por el planeta. Por ellos conocí a los Zapp y por lo tanto tambien voy viajando en el Graham. Un abrazo desde Chacabuco, Argentina. El viaje continúa…

  12. Pingback: Ciudad del Cabo – Madrid | EL Mundo en Moto Sinewan