– ¿Conoces el modo avión?-, dijo Sofía.
– Sí, claro.-, contesté.
– Yo siempre duermo con el móvil en modo avión, las ondas de los móviles son perjudiciales para la salud. Pruébalo.

Sofía no sabía que estaba poniendo título a un futuro microrelato. Yo tampoco en ese momento. Es fácil pensar que esas ondas son perjudiciales, aunque no tengamos la certeza. Lo que sí está claro, es que el modo avión evita muchas interferencias.

Madrid, viernes 28 de febrero de 2014.

Por segunda vez llamo a Qatar Airlines. El avión que me lleva a Johannesburgo sale dentro de cuatro días. Esta vez es diferente, me voy sin billete de vuelta. Volveré dentro de unos meses para cumplir con compromisos, pero rápido me volveré a ir para continuar con el viaje. El tiempo que pase en España no tendré casa y estoy intentando no tener nada. Me tengo que deshacer de un viejo coche, de una moto que me llevó hasta Australia y de cualquier otra atadura que se vea reflejada en algún cargo en la cuenta bancaria. También, antes de coger ese vuelo, he de dejar un sistema de trabajo que me permita vivir de esto. Muchas tareas y muy diferentes que han hecho inviable que tome ese avión dentro de cuatro días.

El tele operador de Qatar Airlines confirma mi petición. Acabo de cambiar el vuelo por segunda vez. Me voy el dieciocho de marzo y esta vez espero que sea definitiva.

A principios de noviembre llegué a Madrid con la firme decisión de dedicarme a viajar. Comenzó entonces una carrera de fondo por encontrar patrocinadores, llegar a acuerdos con medios en los que publicar mis viajes e ir, a la vez, zanjando mi vida en Madrid. Todo ello sin dejar de editar vídeos y escribir artículos. Han sido cuatro meses en los que no he conseguido completar todas las tareas. Pero, ¿por qué no me ha dado tiempo?. ¿Realmente son tantas cosas?.

Al mes de llegar me mudé. Un buen amigo me prestó una casa cerca de la Plaza Santa Ana. Estaba vacía e hice una mudanza con los mínimos. Una cama, una mesa y algo de ropa. La casa no tiene wifi. Cada mañana bajo al mismo restaurante. Un buen desayuno por dos euros con wifi incluido. Comienzo el día revisando el mail, echando un ojo a las redes sociales y clicando alguno de los muchos links que me pasan por delante. Todo son interferencias. En mi organización mental, las primeras horas de la mañana se las debo dedicar a escribir. Es cuando tengo la mente despejada. A medida que pasa el día comienzan a llegar estímulos a través de diferentes medios. Facebook, twitter, whatsapp, varias cuentas de mail o alguna llamada. Incluso algún amigo “obsoleto” que osa mandar un sms. Eso me lleva a un sinfín de tareas. Contestar mails, interactuar con amigos o acudir a reuniones, casi siempre a gusto de la otra persona porque yo tengo toda la flexibilidad del mundo.

El resultado de todo lo anterior es un caos. Casi todas las mañanas intento escribir. Casi ninguna lo consigo. El portátil y el móvil emiten sonidos constantemente. Alguien que te ha etiquetado, un mail que ha llegado o cualquier otra notificación a través de todas esas aplicaciones que nos han invadido en pocos años y que parece que no podemos vivir sin ellas. Es la era de la inmediatez. ¡Tienes dos rayas en el mensaje de whatsapp y no me has contestado!. ¿Por qué?. Pues puede ser por diferentes razones, incluyendo porque no me ha dado la gana como opción legítima y saludable, aunque parezca un delito. Así es como vivimos hoy en día, pero todo esto viene de muy atrás.

Elena, mi primera novia, solía llamarme al teléfono fijo de mi casa. Era la única forma de poder quedar a distancia. Si no estaba dejaba un recado. Si no había nadie, mala suerte. Un día mi padre apareció orgulloso con el primer contestador automático. Desde ese día ya no hubo excusa. Si no había mensaje era porque no me había llamado y por tanto, no quería hablar conmigo. Así empezó todo. Veinte años después hemos llegado a esta situación en la que un whatsapp sin contestar al instante, con dos rayas verdes bien claras, con toda seguridad es una infidelidad.

Hoy he descubierto el modo avión como forma de vida. No sé si lo conseguiré pero he tomado la decisión de empezar en modo avión las dos primeras horas del día. De cada día. Se acabaron las reuniones a primera hora. Tampoco miraré el mail ni las redes sociales hasta esa hora. El móvil permanecerá en silencio. Ese tiempo me lo pienso dedicar a mi. A escribir casi todos los días, a editar, a leer o a mirar el techo si es eso lo que me apetece. Luego la jornada laboral llegará hasta las tantas de la noche, como siempre. Porque mientras tenga el teléfono cerca, eso es así.

Cuando viajo paso muchas horas en modo avión. Allí es más natural. Muchas veces tengo tarjetas locales en el móvil pero otras muchas no. Cuando no las tengo observo más. Desde que existen “teléfonos inteligentes” hemos dejado de hacerlo. Tan sólo hay que coger el metro para darse cuenta de esto. Ya no hay miradas más allá de la pantalla. Sales del vagón tras media hora de trayecto y caso de necesidad, no podrías identificar a ninguna de las personas con las que has viajado.

Este es el primer simulacro de vida en modo avión. La única aplicación abierta en este momento es Word. Llevo algo más de media hora tecleando y no he recibido ninguna notificación. Hacía mucho tiempo que no escribía dos folios sin parar. Ni siquiera he releído lo que he escrito. Ese hábito tan común cuando escribo tiene el mismo origen. Cambias de pestaña, miras el mail que te acaba de llegar y cuando vuelves a Word estás fuera del relato. Has de volver a leerlo para meterte en situación.

Mucho tiempo perdido que me ha obligado a cambiar de nuevo de avión. Y me fastidia, porque lo que más deseo es estar viajando.

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23 thoughts on El modo avión. Microrelato.

  1. Juan Magaña

    Ese modo avión del que hablas es realmente necesario para todos nosotros, pero desafortunadamente no siempre es posible, pero sobre todo no siempre nos decidimos. Me alegro de que tu sí lo hayas hecho, y seguro que vas a notar la diferencia. Enhorabuena por tu decisión. Y vuelve pronto a tus viajes.

  2. Aitor Zunzarren

    Muy interesante, tron!
    Tienes toda la razón, sólo estás en modo avión cuando viajas, porque te dedicas a conducir y a ver, y no me extraña que tengas ganas de que llegue el día 18 para que se produzca el reencuentro. Mucha suerte, titán! Abrazo

  3. rococa

    Genial como siempre,y espero que dicha solución la lleves mucho tiempo por tu bien,por tu trabajo… jejeje

  4. Adolfo LULO Ferreira Pechs

    .
    Más “Modo AVION” en la vida…

    … ánimo Charly, y pronto espero verte en MODO AVION 😉

    – LULO –

  5. Andrés de Compostela

    Hola Charly,
    Voy a ser tu envidia: yo tengo siempre “on” el móvil y nada me distrae. ¿El truco? Que nadie me llama, ni me manda whatsaps, ni “old fashioned” sms, ni nada. ¿Por qué? Porque vivo solo, y me mola, y por tanto solo utilizo el móvil para comunicarme cuando es necesario o incluso imprescindible. Todos los que me conocen saben que si no me cuadra, no me apetece, no me entero por tener el aparato en la chupa, o debajo de la cama, o dentro de una bota o no me da la gana, no contesto. Es un buen filtro de amigos. Los (las) hay que por no contestarles me han borrado de sus FB. Pues ole. Los que me quieren saben donde encontrarme físicamente, y ahí siempre respondo con generosidad. Entienden que bastante tengo con lidiar con 330 clientes cada día como para estar contestando tonterías. Por cierto, que el “double check” de Whatsapp, como sabrás, solo indica que el destinatario lo ha recibido, no que lo haya leído. Saludos hacha, creo que vas a ser aún más feliz y esa risilla sempiterna en tus vídeos se va a convertir en carcajadas. Un abrazo, valiente.

  6. David Avila

    Hola, totalmente deacuerdo, estamos ante la nueva sociedad del YA en mayusculas, TODO es para YA.
    Personalmente no he osado aventurarme en el “Modo Avion”, pero hace un año (aprox.) deje de utilizar el “Modo Whattsup”, quien quiera algo que me llame o me envie un SMS… y la verdad es que en este año he ganado minutos de vida… o quizas horas?
    Gracias por compartir el relato y me alegro que no soy el unico que cada vez se esta volviendo mas rudimentario. Un saludo!!!

  7. Tarque

    Ha llegado un momento en que vivimos “sometidos” a la vida virtual, perdiendo la esencia de muchas cosas.
    ¡¡VIVA EL MODO AVIÓN!!

  8. Javi Antúnez

    Que gran verdad Charly.
    me gustaría que hubiera un modo avión para todos esos niños que lo único que desean es llegar a casa para jugar con la consola o el móvil. Recuerdo que lo mejor que yo podía hacer un sábado por la mañana era salir a la calle a jugar al balón, ahora lo que veo son niños sentados al lado unos de los otros con sus consolas en mano y jugando on-line.
    En fin, es la era que nos ha tocado vivir y el legado que dejaremos a nuestros hijos.

    Larga vida al “Modo Avión”

  9. paratito

    Tu tranquilo, dentro de poco no tendrás que poner en modo avión el teléfono ya que habrás empezado a viajar de nuevo. Espero que acabe spronto el tedioso trabajo de desaparecer de la vida urbana y pronto estésde vuelta en la carretera.
    Por cierto, con qué moto vuelves a las andadas? con la 800 o nos tienes preparada alguna novedad?
    Saludos.

  10. MaD

    Pues aunque no estés disponible, así es como te queremos, en modo avión, practicando esa sonrisa de cuando estás lejos. Que se de bien el último tirón hasta que salga tu vuelo

  11. Irene

    Desde que me he “establecido” durante unos meses he vuelto a estar casi las 24 horas conectada. No me gustaba y probé de desconectarme un fin de semana. No se me ha ocurrido hacerlo durante las primeras horas de la mañana, o mientras escribo, y me parece una gran idea a la que me apunto. A ver si así me cunde el día.

  12. Bernardo

    Exlente desicion, algo similar ando maquinando, ya que pierdo mucho tiempo frente al ordenador, es cuestion de disciplina y templanza. Estos chiches se presenta como llegar a una pista con 4 opciones sin informacion alguna o en mejor de los casos el indicador está entre el pasto y hay que armarlo. Mi movil se pasa a modo avion cuando se le canta $#@^%(*&+_)+~@!. (En horario de trabajo).

  13. Pazoguin

    Me encanta!!
    Muchos somos los que criticamos la excesiva dependencia de los nuevos métodos de comunicación, pero pocos dan el paso…
    Viva la involucion!!!

  14. Draco

    Para variar, fantástico relato y totalmente deacuerdo contigo que hoy sin internet en el móvil y sin estar con las narices metidas todo el día en él, no sabemos vivir; bueno….algunos si, en realidad yo no tengo internet en el móvil precisamente para no estar atado como comentabas al principio del relato, y sabes? se nota.

    Un abrazo , disfruta del viaje y que todo vaya bien, que nosotros allá estaremos contigo

  15. Jose Padilla

    Hola Carlos. Por desgracia, hace escasos meses que supe de tus andanzas, y digo por desgracía, porque me habría gustado haber podido compartir todo esto contigo desde el inicio. En cuanto te “descubrí”, me puse como un loco a leer tus relatos, empezando cronológicamente y acabando esta misma tarde con la última.

    Estos últimos días he apretado un poco, para estar totalmente al día en los relatos y poder seguirte ya en directo y comentar tus andanzas al momento.

    Es posible que tenga casi las mismas ganas que tú de que vuelvas con tu moto y continúes este viaje y esta nueva vida. Porque contigo viajabamos muchos, sufrimos y disfrutamos contigo, casi nos da la sensación de conocer en persona igual que tú a muchos de esos personajes con las que te cruzas en el camino. A mi personalmente me encanta cuando profundizas en detalles del viaje en sí en moto (que si no me llega la gasolina, que si un pinchazo, que si la carretera es mala, etc…, eso lo disfruto como un enano). A estas alturas no te sonará extraño que te digamos estas cosas, porque transmites todo con tanta naturalidad y cercanía que es normal que nos estes embrujando con tu viaje y cada vez seamos más los que te seguimos.

    Con ganas de que partas de nuevo y nos lleves contigo por todo el mundo, te mando mis mas sincero agradecimiento por compartir esta maravilla con nosotros y hacernos partícipes de tus vivencias.

    Gracias.
    Jose Padilla.

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  17. Manuel

    Adelante Carlos, sea para bien o para mal has elegido tu vida. Si hubiera una segunda vida seguramente nos cruzariamos en el camino.
    Un abrazo y animo
    Manuel Moset

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