Necesitaba acampar para poder escribir. Realmente necesitaba acampar para sentir que estoy viajando. Hace una semana que llegué y todavía no me he desintoxicado del yo urbano. Las últimas semanas fueron frenéticas. Preparar el viaje no era problema, estoy tan acostumbrado que apenas le dedico tiempo. Sé que el camino se irá haciendo solo. Lo realmente complicado fue gestionar el cambio de vida. Eso de deshacerse de lo viejo para crear algo nuevo. Como un globo antes de elevarse, hubo que ir cortando muchas cuerdas, de una en una. El último abrazo con mi padre en el aeropuerto fue la última. Caminé hacia la zona de embarque, crucé bajo el arco, me cachearon, y recogí mis dos bolsas de mano que salían por el escáner. Estaba dentro. Me iba. Comenzaba una nueva vida.

Esta vez las despedidas se hicieron más duras. Incluso más que la primera vez, cuando me iba a Australia en un viaje que pensaba duraría seis meses. Finalmente fueron ocho. Esta vez será menos, en septiembre he de regresar para la Riders de BMW en Formigal. Probablemente volaré desde alguna ciudad del este africano. Nairobi, Dar es Salaam o incluso de nuevo Johannesburgo. Quién sabe, ahora más que nunca el plan es que no hay plan. El tiempo por tanto no es el problema, en breve me veré con los míos. Sin embargo, como decía, las despedidas se hicieron más duras esta vez.

Me desplomé en el asiento del avión. Por primera vez en muchas horas tenía tiempo para pensar. Los aviones son un excelente lugar para ello. EL rugir de los reactores genera una burbuja en la que estás completamente solo. Y pensando pensé, que quizá, la dureza de las despedidas nada tenía que ver con el tiempo fuera. Más bien estaba relacionado con las cuerdas del globo que se elevó. Las próximas veces ya no volveré a Madrid, simplemente pasaré por allí. Repostaré y seguiré volando.

Últimamente he hablado varias veces de la gestión de los afectos. El término se lo escuché hace unos meses a José Luis, un amigo que conocí en Cataratas Victoria. Junto con María, su mujer, emigraron a Zimbabue hace cuatro años. Para ellos, gestionar los afectos, con sus hijos a los que apenas veían, había sido lo más complicado. Me gustó tanto el término que me lo quedé. Luego lo digo en las entrevistas y quedo interesante, pero lo cierto es que no es cosecha propia. Pero me veo muy reflejado en su significado. Este es uno de los retos de esta nueva vida, mantenerse cerca de los seres queridos a pesar de la distancia.

Touratech Johannesburg. Sinewan.com copia

Veinte horas después llegué a Johannesburgo. Me esperaba Aldo, propietario de Touratech Sudáfrica. Con él no he intimado mucho, eso es cierto, pero ha sido mi gran apoyo en Johannesburgo las tres veces que he caído por aquí. Las grandes urbes africanas son lugares inhóspitos para el que viaja en moto, al menos de primeras, pero en mayor o menor medida las necesitamos para poder continuar. Aquí están los repuestos, los mecánicos, las embajadas y las buenas conexiones a internet.  De nuevo Aldo me acortó el camino, me instaló algún nuevo accesorio Touratech en la moto, me pidió hora en BMW para el cambio de aceite y me consiguió una tarjeta de teléfono, algo que sin ser residente aquí es imposible.

En la tienda Touratech además me esperaba mi moto. Por sexta vez nos reencontrábamos en África. Como en otras ocasiones, me sentí imbécil al emocionarme por juntarme con algo que no deja de ser material. Supongo que no es un apego a un chasis y a un motor, debe ser lo que eso significa. Cuando por primera vez escuché rugir el motor, sentí que esto daba comienzo. Debe ser eso, al menos eso quiero pensar antes de dar por hecho que estoy zumbado.

Los días en Johannesburgo me alojé en Mufasa Backpackers. El dato me lo pasó Lupe, una amiga que conocí en Cataratas Victoria y que forma parte de mi familia viajera. Encontrar paraísos overlander, especialmente en ciudades, es otra tarea pesada en un viaje en moto. Cuando no sobra presupuesto, no es fácil caer en un lugar en el que dormir por poco y tener la moto a salvo. Internet, además, funcionaba muy bien, algo que se ha convertido en esencial para que esta nueva vida sea sostenible.

Esta es mi nueva mayor preocupación. Hace unos meses era dar el paso para este cambio de vida. Una vez lo di, despareció la preocupación. Pero siempre tenemos alguna, simplemente reemplazamos unas por otras. Este es mi actual quebradero de cabeza. Viajar será fácil. Grabarse ya se ha convertido en parte de mi día a día. Escribir y editar es mi trabajo, de mi depende sacarlo adelante. Subir todo este contenido, en África, será complicado y costoso. Y lo peor es que no depende de mí.

Los días en Mufasa Backpackers adelanté todo el trabajo que pude, combinándolo con visitas a los miles de centros comerciales que tiene Johannesburgo, el concesionario BMW, la tienda de motos donde me cambiaron los neumáticos Pirelli y la embajada de Mozambique para conseguir el visado. Allí me dirijo, a cumplir con la primera misión.

Hace unas semanas recibí en Madrid un paquete proveniente de Nueva Zelanda. En su interior había un recambio para un Graham de 1928. Ese es el coche con el que la familia Zapp lleva catorce años viajando por el mundo. De ellos he hablado muchas veces, porque los considero un gran ejemplo en el que verse reflejado y porque después de viajar con ellos, son parte importante mi de mi familia viajera. Desde hace unos días me esperan acampados en una playa del norte de Mozambique. Allí me dirijo.

 

Tras unas horas de dedicación coloqué todo el equipaje lo mejor posible. Con los días, como siempre pasa, se irá acoplando de una forma natural. Las cosas importantes por su propio uso irán tomando las posiciones de cabecera y las menos, se irán enterrando en las maletas. Vuelvo a ir muy cargado, especialmente de aparatos electrónicos. No lo puedo remediar, mi nuevo trabajo es grabar y editar y me gusta llevar herramientas para hacerlo lo mejor posible. Al resto de equipaje cada vez le dedico menos espacio. Menos ropa, menos recambios, menos herramientas y el mismo equipo de camping de las últimas veces. En esto último creo haber encontrado el equilibrio perfecto.

Ayer crucé la frontera y entré en Zimbabue. Voy al norte de Mozambique pero he decidido hacerlo por esta ruta. Es más rápida y más segura, en el centro de Mozambique hay un conflicto que te obliga a pasar en convoy escoltado. Antes de que anocheciese encontré este lodge. Conseguí negociar el precio de una habitación a treinta y cinco dólares. Demasiado para mi presupuesto, por cinco dólares me dejaron acampar.

Acampar no sólo ha sido un acierto para el bolsillo, también para ir entrando en viaje. De hecho me ha salido este relato de tirón. Parece que el globo se eleva.

 

Camping in Zimbabue. Sinewan.com copia

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10 thoughts on La gestión de los afectos. Micro relato

  1. Jorge fernandez-tagle

    Efectivamente, estas zumbao, pero creo que mas lo estamos nosotros que “perdemos” la vida cada dia entre cuatro paredes en una oficina, cuando realmente lo que nos gustaria hacer es poder acampar y disfrutar del tiempo presente sin tener en cuenta el futuro, que como muy bien dices, se ira desplegando delante de ti mientras avances.
    Descansa en tu primera noche en tu nuevo hogar….el mundo.

  2. Roberto

    Bien, Carlitos, bien.
    Este viaje empieza como deben empezar todos los viajes que se retransmiten (en mayor o menor medida) por internet: con sinceridad, con sentimientos, con declaración de intenciones. A muchos nos importa poco los kilómetros que hay desde el punto A al punto B; lo que nos interesa saber es qué se siente viajando en moto desde el punto A al punto B. Por eso seguimos tus andanzas.
    Un abrazo lleno de buenos deseos.
    Roberto Naveiras

  3. Luis

    Charly, que bueno saber de ti.
    Me encantó el nuevo relato. Muchos éxitos con esta nueva aventura. A pesar de haber descubierto tu blog hace muy poco tiempo, ya me estoy poniendo a tiro con todos tus vídeos.
    Desde Uruguay un fraterno saludo.
    Tu viaje es el viaje de todos los que te seguimos. Muchas gracias por compartirlo.

    Luis Pereira.

  4. Bernardo

    Que padre Charly, con los apegos hay un libro que se llama “Ligero de Equipaje” de Tony de Mello que me ayudó a entenderlo, seguramente tu ya lo estás viviendo. Te mando un abrazo.

  5. Jose Padilla

    Bravo Charly. Disfruta y cumple el sueño de todos. Con el cambio que acabas de dar en tu vida, vas a demostrar algo que parece una locura pero es cierto. Los que estamos como una cabra somos los que nos atamos a una hipoteca y un trabajo fijo.

    Pero gracias a ti nos podemos evadir un poco y liberar nuestras mentes. No cambies nunca, pero sobre todo, no dejes de contárnoslo.

  6. Tarque

    Hay muchas reflexiones en las que caemos en ciertos momentos, a las cuales personas con las que nos cruzamos han tenido el acierto de ponerles un nombre, como en este caso “la gestión de los afectos”.
    Gran aprendizaje este…

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