Hablaba el otro día con Ángel, uno de mis socios con los que emprendí mi empresa en Madrid hace quince años. Las cosas le están yendo muy bien y aunque me alegro mucho por él, no siento nostalgia o envidia alguna por estar allí. Estos días en Miami me han servido para confirmar que esa forma de vida, no es la que yo deseo vivir y que la decisión tomada en 2013, fue la correcta.

Hace nueve años, y tras una suculenta comida pagada con la Visa de la empresa, le pedí a mis socios unos meses para viajar. Necesitaba un “break” tras muchos años de intenso trabajo. Nada que a la mayoría de vosotros no se os haya pasado alguna vez por la cabeza. La diferencia es que a mi aquello me pilló sin pareja y sin hijos, sin hipoteca, y con dinero suficiente en los bolsillos para aguantar una temporada gastando poco. También saturado tras muchos años haciendo lo mismo y con una crisis económica en las calles que nos había robado la sonrisa a casi todos. Así que recogí como pude, dejé mi casa, renté un trastero, y me fui.

En aquel equipaje sobraban muchos miedos. A medida que pasaron las semanas, y tras cruzar Turquía, Irán y Paquistán, se fueron cayendo por el camino al ritmo en el que yo me iba haciendo nómada y adquiriendo una confianza casi ciega en que las cosas, casi siempre salen bien. Llevaba un par de cámaras, un ordenador, y un blog pensado como guía de viajes en moto, pero que acabó siendo la bitácora de aquel primer viaje y el principio de la vida que hoy tengo.

En aquellos ochos meses, el equilibrio entre vivir y compartir fue perfecto. Disfruté intensamente del viaje a la vez que cada diez días, paraba bajo una palmera y escribía un relato de lo vivido. Masticaba la experiencia y además lo publicaba para que miles de personas lo vivieran conmigo. De vez en cuando entraba en Facebook y subía alguna foto, pero siempre desde del ordenador. Faltaba un año para que cambiara el mundo, para que Steve Jobs presentara el Iphone 3 y la inmediatez se apoderara de todo.

Ocho meses después llegué a Sídney, tras cuarenta mil kilómetros, tres continentes, y miles de experiencias que me habían cambiado. Ni llevaba rastas ni fumaba en cachimba, pero había testado otra forma de vivir que me había seducido. Mucho más de lo que en aquel momento era consciente.

Me reincorporé a mi empresa y durante varios meses seguí sentado en la misma silla de años atrás, pero con la mirada más perdida que nunca. Al poco tiempo hablé de nuevo con mis socios y les propuse cambiar tiempo por dinero. Así fue como seguí viajando, esta vez la costa oeste africana y por etapas. Desde Madrid a Ciudad del Cabo, en cinco tramos diferentes y durante dos años. Viajaba un par de meses, dejaba la moto aparcada en la casa de algún conocido, regresaba a España, me sentaba de nuevo en la silla y ganaba lo suficiente para poder seguir viajando.

Todo muy bien, pero no suficiente.

En 2013, cansado de la doble vida, de ni estar aquí ni allí, tomé la gran decisión y aposté por ser nómada, por intentar dedicarme a lo que en realidad me hacía feliz: viajar y contar historias.

Desde entonces me dedico a esto como única ocupación y, lejos de lo que muchas veces parece desde fuera, ahora trabajo el doble de horas que antes. Eso sí, haciendo lo que realmente me gusta. Ese ha sido el gran paso.

Pero en el complicado camino hacia poder vivir de esto, he tenido que sacrificar ciertas cosas que creo puedo contar con los dedos de una mano. Una de ellas es sentarme bajo una palmera cada diez o quince días, asimilar lo vivido y escribir. Por eso este año he pensado en cambiarlo.

Desde hace unos días he retomado un diario de viaje, escrito para mí y en una libreta. Por otro lado, este año he puesto en marcha un sistema de mecenazgo por el cual, para aquellos que pagan un dólar por cada capítulo que subo a youtube, les doy algo de contenido extra. Vídeos cortos sin apenas editar que muestren más el día a día, quizá algún directo más íntimo, y, como ya imagináis, parte de ese diario de viaje.

Todo este contenido estará solo disponible en www.patreon.com/charlysinewan

Una de las razones por las que paré de escribir, fue por la cantidad de horas que le dedicaba a los últimos relatos, intentando que tuvieran estructura, mensaje y ritmo. Lo que ahora me propongo es diferente, es publicar en la intimad de patreon las cosas que escribo en la libreta, en bruto, sin darle más vueltas que la realidad del momento.

Si os apetece, allí nos vemos. Y, en cualquier caso, gracias por leerme.

Charly Sinewan, también conocido como Carlos García

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10 thoughts on Patreon y el reencuentro con los relatos

  1. Fco..

    Te sigo desde Sidney y tu comentario previo sobre la carretera de la costa Croata, que se me quedó grabado, pero buen resumen, sí señor.
    Sigue viviéndolo para que puedas seguir contándonoslo. No he ido a Croacia ni iré en moto por América… así que te mandamos a tí! Gracias!

  2. Miguel Angel LLaneza Garcia

    “Charly Sinewan, también conocido como Carlos García”

    No se si es bueno o malo, creo que si me ocurriera a mi seria muy bueno, pero el personaje ha superado ya al creador.
    Eres inspirador para muchos, motivo de alabanza para otros y hacedor de envidias muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuy grandes (pero buena, eh) para mi.
    No cambies y si lo haces que sea para mejorar, como los buenos vinos.
    Un saludo

  3. Te sigo desde hace relativamente poco, unos 4 meses más o menos.
    Siempre me he preguntado cómo podías aguantar económicamente estos viajes, ya tengo la respuesta.
    Aparte de los pedazo de vídeos que haces en Youtube, ahora vienes a escribir de vez en cuándo, justo lo que pensé que estaría muy bien desde el primer día que te vi.
    Un saludo Carlos!

  4. Alvaro

    Muy buena esta parte intima.me acuerdo de los relatos de antes que eran mucho mas largos y uno se metia en la historia como si fuera un libro.Me acuerdo de la vez que se te daño la moto,no recuerdo el pais y llegastes a un taller mecanico que te ayudaron muchisimo y de forma totalmente desinteresada.
    Ojala yo algun dia encuentre el secreto de producir dinero de una forma pasiva,para poder hacer lo mismo que tu.Saludos

  5. José-Francesc

    Hola Charly,

    Me apunto como fan al plan patrón.
    Creo que tengo una cuenta de PayPal, pero creo que no la tengo activa.
    Me comprometo a investigar mañana el tema.

    Por otro parte es un placer leer cualquier cosa con tal de que cuente una historia que sea capaz de envolver.

    Charly sólo tengo una preocupación,y esta es que te pases de vueltas con el trabajo.

    Por favor, piensa en tú descanso y espacio de ocio y tiempo para estar ocioso. Tiempo libre.

    Un abrazo.

  6. Wilma

    Me gustó mucho, que sigas viviendo desde la satisfacción esa vida que elegiste
    Que todo siga a tu ritmo y del guionista, con las bendiciones para que sigas ganando kilómetros y experiencias
    Nosotros planificando nuestra primera etapa de la vuelta al mundo
    Cariños de Wilma y Marcelo

  7. Manu Xt. (Kei) para los amigos

    Tengo que decir, que después de ver tus vídeos durante estos años, al leerte es como si te estuviese escuchando.
    En 2014 tuve un grave accidente de moto del que estuve 2 años en recuperación. Fue entonces cuando te descubrí. Y verte y vivir la vida que tu contabas y tus aventuras, me ha ayudado a aislarme en mis días de escayola y las muchísimas horas de trabajo.
    Todo eso mientras soñaba que volvía a viajar en moto.
    Un Abrazo y Mucha Suerte

  8. Que gran noticia ! Ya tienes otro patreoncinador pendiente de nuevos relatos con poso y vivencias; de los de verdad y en bruto. Seguro que sí, pues recuerdo los anteriores y forman parte de mi universo literario de aventuras. Aprender y vivir de forma fantasiosa otras vidas tiene una magia especial, más aún en literatura.
    Me atreví – y mucho- con mi comentario en youtube hace unos días, reclamándo más moto y la vuelta a la pluma. Entre esta entrada del blog y la física por hispanoamérica, lo celebro con unas cañas. Hablando de cañas… el relato sale a esen precio y solemos tomar más de una al mes !

    Suerte y saludos desde Mallorca. No te olvides de hacer pistas por Huascaran ni por el cañón del Colca en Perú.