Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Capítulo anterior

En el salón de un hotel, en Bam (Irán), ciudad dentro de un oasis en mitad del desierto.

El viaje cambió rotundamente al cruzar la frontera en Irán, cambió disfrutar de moto por disfrutar de lo desconocido y por tanto de la aventura de avanzar. No todo ha sido bueno, el cuento terminó y tuve mis primeros problemas, la verdad es que por errores míos siempre.

También dejé de tener acceso a internet fácilmente, incluso a veces me dio por pensar que me lo cortaban…

El lunes, como todos los lunes, amaneció mal. Una contractura debajo del omoplato izquierdo me crujió la espalda nada más levantarme, ideal para viajar en moto.

Mi intención era cruzar a Irán, pero tuve la suerte de conocer a Quazin, gerente del hotel en el que me alojaba y único kurdo que conocí con inglés fluido. Gracias a eso averigüé que la frontera que marcaba mi mapa claramente, no era transitable por carretera, lo que cambiaba el plan y tenía que hacer 250 km hasta la frontera norte o sur.

En ese mismo momento también estaba llamando a la embajada española en Irán para comunicar que entraba y averiguar las dudas que tenía. Ningún teléfono funcionaba.

Busqué en internet y cometí mi primer error, posiblemente el que desencadenó todos los demás. Busqué en muchos sitios menos donde debía, en la página oficial del ministerio. Ahora que lo escribo me parece aun más lamentable.

Otro factor que también influyó en el cambio de planes fueron las ruedas de la moto, Turquía se las comió y no sé cómo van a llegar a India. La dirección ha perdido el norte ligeramente, cosa que espero sea motivada por las ruedas exclusivamente.

Con todo esto decidí viajar hasta la frontera norte, entrar al día siguiente y viajar rápido a Teherán, para ir a la embajada e intentar también cambiar las ruedas allí suponiendo que en una ciudad grande podría encontrar esas ruedas.

El viaje hasta Dogubayacit, casi frontera con Irán, se convirtió en el último pequeño homenaje turco, todo espectacular. Posiblemente el mejor tramo de montaña hasta la fecha, ascendí hasta 2600 metros por bastante buena carretera y sin apenas tráfico. Lo único malo fue que pasé un rato de frio de verdad, pero mereció la pena sin duda.

La mañana del martes madrugué para intentar pasar la frontera pronto y poder acercarme lo máximo a Teherán, iluso de mí. Fueron tres horas y media de pérdida total de energía entre colas, esperas, polis buenos, poli malos, funcionarios, decenas de buscavidas y ciudadanos interesados en el valor de todo lo que llevaba, la moto, el caso, los calzoncillos…

Las dudas sobre el seguro se terminaron al minuto de entrar en Irán, cuando el primer buscavidas “bróker” apareció, luego después vino otro y afortunadamente los ignoré para terminar asegurándola en la empresa de seguros Iraní , que justo antes del último corte tiene sus oficinas. Fueron 18 euros por un seguro válido para un mes. Pagué con 20 euros y me devolvieron 30.000 reales, que después de también ignorar al ejército de buscavidas cambia dinero que me asaltaron, era mi único patrimonio en moneda local. No me preocupaba en absoluto porque como siempre podría sacar dinero con la tarjeta.

Después de esas más de tres horas de trámites, sorteando todo tipo de personajes, mi contractura y yo salimos con ganas de alejarnos de la frontera lo antes posible. Sabiendo que la gasolina en Irán era mucho más barata calculé perfecto el último repostaje en Turquía, nada más cruzar la frontera se encendió la reserva, el ordenador indicó que quedaban 50 km de combustible. Bien.

Pasé delante de varias gasolineras pero seguía oliendo a frontera, necesitaba estar un poco más lejos para que cambiara el trato de la gente. Por fin salí a carretera, de un carril en cada sentido, con las mismas montañas turcas pero ahora iranís de acompañantes y con un aire fresco que poco a poco me fue quitando toda la mala energía acumulada en la mañana.

Desapareció la civilización y con ello apareció la preocupación, me quedaban 30 km de gasolina según el ordenador y la carretera no daba síntomas que me tranquilizaran. Afortunadamente llevaba 5 litros en uno de los bidones, pero casi no había arcén y sí mucho tráfico de camiones, no me apetecía nada tener que quitar el bidón en esa situación.

Aunque el este de Turquía me había ido introduciendo un poco en lo que venía, de repente me di cuenta que todo había cambiado drásticamente, ahora sí que había salido de Europa.

Uno de cada tres coches me daba las largas y uno de cada cinco además sacaba medio cuerpo por la ventanilla para recriminarme que llevaba las luces puestas. Ya me hubiera gustado quitarlas, pero no se puede. A las primeras de cambio, vino el primer tráiler adelantando a otro tráiler y claramente sin espacio suficiente para terminar su adelantamiento antes de que yo llegara al lugar de los hechos. El tráiler adelantado se ajustó a su derecha, el que adelantaba se ajustó hasta casi rozarse con los retrovisores y yo reduje dos marchas, me metí en el estrecho arcén y dejé que pasáramos los tres a la vez, sorprendentemente sin que me subieran las pulsaciones. Había que acostumbrarse pronto porque eso ya iba a ser así para largo.

La arquitectura también había cambiado completamente, cada pueblo que pasaba era de chabolas de adobe. Los coches mucho peores, todo estaba más sucio…

Paradójicamente la carretera era casi perfecta, mucho mejor asfalto que la lija turca.

Empezaba a ver mujeres tapadas íntegramente y casi todas de negro, con velos que tapaban cabeza, cara y colgaban hasta el suelo.

Cuando el ordenador me dijo que quedaban 20 km, dejó de marcar porque no calcula más y a esperar que se acabara. Puse el puño del acelerador fijo, velocidad 90 km/h, rozando las 3000 vueltas y durante casi 40 km no moví nada, ni siquiera el cuerpo.

Con la flor que me acompaña habitualmente, apareció una gasolinera de tejado verde, la reserva había hecho 70 km…

La relajación duró lo que se tarda en levantar la visera del casco y quedarse mirando los grifos. Habían desaparecido los colores que indican tipos de gasolina, ya no había carteles con los precios de cada uno de los tipos de combustible. Los pocos carteles que había, ni los entendía ni los deducía. Nadie hablaba inglés, intenté averiguar si la gasolina era sin plomo pero no había forma, nadie me entendía.

Antes de liarla, decidí avanzar unos metros sin repostar y pensar. Me comí unas avellanas mientras obs
ervaba los coches que iban repostando, intentando deducir si los modernos repostaban en sitio diferente a los cacharros prehistóricos. No saqué ninguna conclusión.

Decidí usar los 5 litros de gasolina sin plomo búlgara que llevaba en el bidón, con los que llegaba a la siguiente ciudad donde esperaba encontrar alguna respuesta, alguien que hablara inglés, algún distintivo, o algo, lo que fuera.

Por si acaso compré cinco litros con los dos euros que me habían devuelto del seguro, 30.000 reales, y me sobraron aun así 10.000 reales. Ni que decir tiene que en esa gasolinera no se podía pagar con tarjeta. Volvía a tener cinco litros en uno de los bidones.

La verdad es que me lo estaba pasando en grande con las nuevas preocupaciones. Salí de allí y al rato volvió a saltar la reserva. A 15 km de Marand, la ciudad donde suponía encontraría respuestas, apareció un cartel de área de servicio tipo europeo que indicaba de todo, gasolinera, restaurante, taller, media luna roja…

Más de lo mismo, ni distintivos, ni alguien que hablara algo de inglés ni por supuesto se podía pagar con tarjeta. En ese momento asumí que esa es la gasolina que había, fuera como fuera, y que pagar con tarjeta era inviable. Necesitaba dinero.

Compré dos litros y medio con las 10.000 liras que me quedaban, directos al depósito que volvía a estar en las últimas, y seguí dirección a la ciudad en busca de dinero que me permitiera comprar más gasolina y seguir haciendo kilómetros.

(Ahora sé que la gasolina en Irán es toda sin plomo, la de menos octanaje cuesta 30 céntimos el litro y la de mayor, 40 céntimos.)

Antes de llegar atravesé un pueblo caótico, como casi todos, y vi que había un banco, pero que no tenía cajero. Estaba abierto así que entré. Tras un mostrador gigante y totalmente abierto, dos empleados, un señor de unos cincuenta y un chico de menos de treinta que al verme se puso nervioso y le entró una medio risa floja que apuntaba maneras.

Como no nos entendíamos saqué la visa y se la mostré. Al principio dudé que supieran que era una tarjeta, la miraban con los ojos muy abiertos de arriba abajo, haciéndola girar sobre sí misma. Al final sí que supieron que era una tarjeta, pero que en ese banco no funcionaba y me indicaron un cajero cercano.

El chico joven, confirmando sus maneras, se despidió con un:

– I love you!!!

Salí descojonado de allí y me dirigí al cajero sin dar crédito de lo que había pasado, igual que el cajero que no admitía ni visa ni american y tampoco me daba crédito.

Por enésima vez me volví a montar en la moto y ya no paré hasta llegar a Marand, una pequeña ciudad donde el turismo no es una fuente de ingresos, de alguna otra cosa deben vivir.

Dejé de ser el forastero para convertirme en el extraterrestre. La gente se giraba al verme, los coches se paraban y algunos me saludaban gritando desde las aceras. Todo con un buen rollo increíble, primero se sorprendían y acto seguido la cara se les llenaba de alegría. En las seis paradas que hice, en seis cajeros, siempre se formó un grupo para saludarme y darme la bienvenida a Irán.

Los que no estaban tan felices de mi llegada eran los cajeros, ninguno me daba dinero con mis tarjetas. Entendí en ese momento que mis infalibles tarjetas en Irán no iban a servir de mucho. Para colmo, o no vi ningún sitio de cambio de moneda o los que pude ver no pusieron el cartel en inglés.

Entre el buen rollo de la gente y lo cómico del momento, se me instaló una sonrisa permanente y con ella me paré en una gasolinera a pensar.

Apenas me quedaba gasolina, no tenía moneda iraní, los bancos no entendían de visa o de american e iba a anochecer en quince minutos. No había comido más que unas avellanas turcas y una chocolatina que me quedaban del día anterior.

Un padre y un hijo que repostaban gasolina a su coche me vieron, dejaron su tarea y empezaron a hacerme señales un tanto alarmantes…

… llevaba las luces puestas.

Apagué el motor para tranquilizarlos y en sus caras noté que lo había conseguido, tiré la toalla y les pregunté por un hotel, que afortunadamente se entiende en todos los idiomas. Intentaron explicarme, pero al ver que no nos entendíamos me hicieron el gesto de que esperara y me llevaban. Les seguí con la preocupación de quedarme sin gasolina pero al rato pararon en el arcén, se bajaron ambos y me indicaron que debía dar la vuelta y que a la derecha tenía un hotel.

Así lo hice y allí pasé la noche. Los dos euros cambiados sin querer en la frontera, al comprar el seguro, me llevaron hasta ese hotel, de no ser así tendría que haber cambiado dólares en mitad de las calles, sin el cambio claro y por señas.

Sin casi gasolina y sin dinero no me podía mover, afortunadamente en el hotel me dieron de cenar y la hospitalidad iraní siguió su proceso. El hijo del gerente hablaba inglés, después de hablar un rato y de recitarme la alineación del Madrid, me trajo un té a la habitación. Tras él fueron llegando personajes que fueron llenando la habitación tipo hermanos Marx.

Uno a uno iban llegando, se presentaban y se quedaban observándome mientras yo seguía hablando con el hijo del gerente que me hacía un esquema con los distintos tipos de billetes iranís. Entre tanto apareció un niño que primero me trajo unos bollos para después traerme una bandeja de fruta.

Es una tónica general aquí, la gente se acerca, me interroga, me da comida, sus mail, sus teléfonos. Me ofrecen sus casas para dormir y los que hablan inglés no dudan en dejar lo que están haciendo para acompañarme en cualquier trámite que necesite. Es exagerada la hospitalidad de esta gente.

Con lo que he podido observar más lo que había leído hasta que llegué, voy comprobando algo que decía Pablo en su blog (viajes de otros), un amigo virtual con el que me “maileo” y que hizo este mismo viaje hace un par de años, pero sin prisa, así que sabía mejor de lo que hablaba.

A la mayoría de los iraníes no les gusta su gobierno, cuando ven un extranjero se vuelcan por intentar cambiar la imagen que internacionalmente se tiene de ellos. A veces parece incluso que se pasan de hospitalidad, no es normal, al menos desde nuestro punto de vista.

De todo esto fui siendo más consciente en las varias paradas que hice hasta Teherán al día siguiente, cuando recorrí más de setecientos aburridos km por una autopista de tres carriles y perfecto asfalto. Cada parada más de lo mismo, muestras de afecto, teléfonos para cualquier c
osa que necesitara, comida…

… fotos de la moto, mías, de ellos conmigo, de ellos en la moto…

Llegué a Teherán anocheciendo, decidí entrar al centro y buscar un hotel rápidamente. Otro grave error, éste difícil de prever.

Teherán es una ciudad dentro de un atasco, es absurdo, es imposible avanzar ni siquiera en moto. La ciudad es decadente, ruidosa, sucia y muy contaminada. Al menos la parte que conocí desde el continuo atasco. Tarde dos horas literales en llegar al centro, cometiendo dos errores por uno, conducir de noche y en una ciudad grande.

No encontraba hotel y no quería preguntar porque si me veían dudar era carne de cañón. Avanzaba rápido y seguro, como si fuera a algún sitio mientras con el rabillo del ojo buscaba algún hotel. Cada coche y moto que pasaba me hablaba y me preguntaba. Al principio algunos pensaban que era iraní y aunque no entendía lo que decían deducía su pregunta:

– Pero tú…, de dónde has sacado esa moto?.

En Irán TODAS las motos son de 125 y casi todas son iguales, una especie de Honda Dax en grande, muchas Honda y otras casi iguales pero de otra marca que no recuerdo ahora.

Cuando me fui dando cuenta de eso, la posibilidad de encontrar ruedas se iba evaporando, al igual que mi esperanza de encontrar hotel sin preguntar.

Apareció entonces Alí, un iraní de 23 años que como todos conducía una de esas motos pero que era diferente a los demás. Vestía impoluto, con vaqueros y camisa perfectamente planchada, de rayas y ajustada. Su posición en la moto era muy cómica, los brazos totalmente estirados, espalada recta y cabeza erguida mostrando su coronilla calva sin complejos. Sonreía y me hablaba sin perder en ningún momento su postura, sin ser pesado y sobre todo, sin acelerar más de la cuenta. Era el único iraní sin prisa en Teherán, ajeno a los pitidos y gritos que los estresados le dirigían. Fuimos al mismo ritmo un rato hasta que decidí que era el elegido, como siempre, me fio de las caras y ésta era buena.

– Dónde puedo encontrar un hotel?

– Hotel? Todo Teherán es tu hotel

– Ya muchas gracias, mañana salgo de viaje temprano, necesito un hotel

– Ok, sígueme…

A la vez que avanzaba sacaba su móvil del bolsillo y empezaba a marcar. Las alertas me saltaron y empecé a visualizar las revoluciones de la moto en rojo. A los segundos me mostró en su móvil el google maps iraní con los hoteles posibles.

Alí no entendía ni de semáforos, ni de la dirección de las calles ni de las zonas peatonales, y yo le seguía, muy divertido…

Uno a uno fui comprobando que en Teherán, los hoteles son sólo para ricos y por tanto se pagan, las opciones baratas eran pensiones de muy mala muerte en primeras plantas y sin nadie que pudiera escuchar al menos la alarma de la moto si la intentaban robar. Necesitaba un hotel intermedio que parecía no existir.

Al rato de estar buscando, ya demasiado tarde, una moto igual a casi todas las demás se puso detrás, me pitó como casi todas y el conductor me habló como casi todos, sin yo entender nada como a todos. Pero éste era diferente, su cara era muy chunga, al segundo de observarle me giré y le ignoré.

Insistió y en una mirada fugaz vi que me decía que parara a la vez que me señalaba un coche de policía que teníamos a unos metros. Sin tiempo de pensar, negué con la cabeza pero él me cerró con su rueda delantera contra una valla y me hizo parar.

El individuo llevó su mano a mis llaves para quitármelas, y yo, sin decidir nada conscientemente, le quité la mano de un manotazo con la izquierda. Según reculaba la mano y metía embrague vi como su cara, que no olvidaré nunca, cambiaba primero a sorpresa y después a odio.

Por un hueco casi imposible salí poniendo las revoluciones definitivamente en rojo, mientras sorteaba coches por las calles de Teherán que afortunadamente ya no estaban colapsadas. Cuando las pulsaciones dejaron un poco de aire empecé a entender lo que había pasado, era poli de incógnito.

Miré el gps, volví al camino recorrido y me refugié en el primer hotel que reencontré, escapando así de los que se suponen son los “buenos”. Mientras llegaba al hotel sorprendentemente apareció Alí, a su misma velocidad habitual y sin inmutarse. Le pregunté y me confirmo la teoría.

– Polis malos, muy malos…

Sin cenar me acosté, sin ganas de nada más que de dormir para amanecer lo antes posible y salir rápido de Teherán.

Tardé cuatro horas en encontrar la embajada, había cambiado de lugar y entre atascos y carencia de un buen plano se me fue toda la mañana. Pasar por Teherán para atravesar Irán en teoría es lógico, está de camino y la carretera es la más rápida. Pero de haber sabido el caos que es, ni se me hubiera ocurrido.

La visita a la embajada, como era previsible, no sirvió de mucho. Sirvió para que supieran que estaba atravesando el país y para observar que la imagen que se pueda llevar un iraní de España desde la sala de espera acristalada, no es muy diferente a la que me llevé yo de Irán cuando estuve en su embajada en Madrid.

Y aunque no me esperaba que me hicieran la “ola”, en un país donde apenas hay turismo, hubiera estado bien que se interesaran por algo más que por recordarme que la embajada no recomienda el paso a Pakistán por Zahedan. En todo momento me atendieron desde el otro lado del cristal, no fueron capaces de salir ni invitarme a entrar.

Pero bueno, por lo menos obtuve el teléfono de urgencia en caso de tener algún problema.

Salí de la embajada muy tarde, sobre las tres y media, quedaban menos de dos horas de luz y mi destino estaba a cuatro horas, por autopista eso sí. Lo lógico hubiera sido volver a dormir allí y amanecer pronto para viajar, pero Teherán me estaba comiendo la energía, necesitaba salir de allí y así lo hice cometiendo otro error.

Conducir de noche no está en mis planes desde hace ya bastante, en este caso la carretera eran tres carriles buenos, así que ese no fue el problema.

A la segunda y última parada comía unos cacahuetes sentado en una escalera de piedra, a pocos metros de la moto y todos sus atractivos enseres tapados, excepto el gps. Poco a poco me fueron rodeando buenas gentes del lugar, con el protocolo extraterrestre habitual. Alguno, no sé cuál, no debía ser tan bueno.

face=”Calibri” size=”3″>Aparecieron dos polis de uniforme sucio. Hay varios tipos de policía aquí. El ejército, creo que bien, los de tráfico, bastante bien, los de incógnito, mal, y éstos, de uniforme verde y sucio que deben pertenecer al mismo cuerpo que los de incógnito. Me puedo imaginar quién los controla y para qué. Con mal gesto desde el inicio me pidieron el pasaporte. Lo saqué, cerré todo, se lo di y me tuvieron distraído unos minutos que fueron fatales.

Un chico encantador, con las pocas palabras que hablaba en inglés me advirtió.

– De noche no salgas, éstos son muy chungos.

Afortunadamente me lo devolvieron y salí rápido de allí, y afortunadamente también tardé unos km en darme cuenta que me habían robado el gps, de haberme dado cuenta en el momento creo que todo habría sido peor. Puede hasta que fueran ellos, había tres grupos de personas allí. Los buenos que eran mayoría, los dos polis y sus cómplices.

Cuando me vieron el visado de siete días, me preguntaron cuántos llevaba allí, dije tres, la verdad. Al rato un asqueroso individuo me hizo la misma pregunta, y eso a los civiles no les interesa, esperaban un error.

Nunca dejo nada a la vista en las paradas, pero con los nervios que esos uniformes lamentablemente provocan, lo hice. Viajar en moto en un país como Irán en el que no existen motos de más de 125, te hace ostentoso sí o sí, no hay vuelta. Si además es de noche y dos polis chungos te tienen acojonado, pues pasa lo que pasa. Es lo que hay.

De todas formas en España tampoco lo haría, creo que me lo quitarían igual y al rato vendrían a pedirme el cargador, seguro

Afortunadamente los errores se quedaron sólo en eso, un susto y un gps, porque la verdad es que la sensación que tengo es que esa policía te puede armar un buen lío, y aunque físicamente no te vaya a pasar nada, un rato con esos a solas no se lo deseo a nadie.

Me quedaba un último momento crítico, la entrada en Esfahan.

El centro estaba bien indicado y entré como si hubiera nacido allí, encontré la zona de los hoteles y a la tercera, me quedé. Esfahan es una ciudad mucho más pequeña que Teherán y la más turística de Irán, el ambiente de la calle es totalmente diferente.

…….

Al día siguiente aproveché para descansar y hacer averiguaciones sobre la ruta que me quedaba. Además esperaba un mail de Simon, el único de los dos ingleses que viajaban a India que seguía en ruta. Richard, el otro, tuvo una avería y se tuvo que volver. No era seguro pero podía ser que llegara esa noche a Esfahan.

Pasé casi todo el día en el hotel, los empleados se volcaron en atenciones desde que llegué, algunos más que otros. El camarero, con muy buenas maneras, me atendió a la hora de comer con una atención fuera de lógica. Después se sentó a mi lado y por señas me contó algo de su vida, que tenía cuarenta años y tres hijos entre otras cosas. Finalmente, y por segunda vez en este país, se despidió así:

– Mr Carlos, I love you!!!

Esta vez sólo pude sonreír…

Mientras, casi todos los clientes que entraban y salían venían a saludarme, se presentaban y me ofrecían como siempre ayuda y en muchos casos alojamiento si pasaba por su ciudad. Es de locos la amabilidad de esta gente.

Finalmente llegó Simon, cenamos juntos y hablamos de la ruta que teníamos pensado cada uno. Él quería descansar un día pero cuando le expliqué mi visado de siete días decidió que fuéramos juntos.

El paciente inglés espero mi media hora de retraso, en el hotel olvidaron llamarme a las siete y media y yo me desperté milagrosamente por mí mismo a las ocho y cuarto, quince minutos antes de la hora de salir. Buen comienzo.

Simon tiene 37 años y es un loco de las motos, tiene once en su garaje. Para este viaje compró una Honda Transalp azul y la preparó con varios accesorios que en algún caso me hacen recordar lo novato que soy. Ya iré hablando de ellos.

Salimos de Esfahan sobre las diez y recorrimos nuestros primeros 500 km juntos, que por lo que parece serán el principio de muchos. Simon circula a 100 km/h máximo, al principio me aburrió pero luego me acostumbré y ahora la verdad es que hasta en parte me gusta. Puedo saludar a los policías y sus dichosos radares tipo video cámara. Irán está lleno de controles de velocidad. También puedo sacar la cámara y grabar de vez en cuando con la mano izquierda, en Irán he dejado de llevarla fija porque a lo mínimo te acusan de espía. Y la Varadero a esa velocidad consume 4 litros y medio, sorprendentemente medio menos que la Transalp.

Los paisajes cada vez se fueron convirtiendo en más áridos hasta estar en un desierto medio rocoso y como siempre en todo Irán, rodeado de montañas sin nada de vegetación.

Cuando el sol ya no daba más, nos salimos por una pista sin asfaltar hasta encontrar un lugar perfecto para dormir. Una especie de cráter de dos metros de altura que dejaba una explanada con una pared en la que arrimar las motos y poner por fin, la tienda de campaña. Eso hacía que las motos y coches que pasaban por la pista hasta que se hizo tarde, no nos vieran. Era el lugar ideal.

La noche fue espectacular, teníamos luna llena, estrellas y silencio total, y estábamos en mitad del desierto. Como buen inglés, Simon preparó primero té y luego cenamos pasta sentados sobre mis maletas. Hablamos bastante, nos fuimos conociendo un poco y cayendo muy bien, nos entendimos desde el principio y también entendimos supongo, que para la ruta que viene hasta India nos venimos muy bien. Solos podríamos haberlo hecho perfectamente, pero bien acompañado será más fácil.

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Si la noche fue espectacular, la mañana no ha sido menos. Sobre las seis estábamos tomando de nuevo té con una luz espectacular. He dormido mejor que ningún día, me quedé frito mirando las estrellas antes de las diez, algo que no hacía desde tiempos de Casimiro.

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Los primeros km, todavía con la luz del amanecer, me han hecho de nuevo acordarme de lo afortunado que soy de poder estar haciendo este viaje. Necesitaba de una vez dormir en tienda para meterme aún más en el viaje, y así ha sido.

No sabíamos hasta dónde íbamos a llegar, o llegábamos a Bam y descansábamos toda la tarde, o intentábamos llegar a Zahedan, que sería muy tarde, y descansábamos mañana todo el día.

Después de 400 km largos y un par de controles militares, llegamos a Bam sobre las dos de la tarde. Mientras comíamos apareció la policía que después de un rato de señas nos explicó que a Bam se tardaba cuatro horas y no tres como pensábamos.

Decidimos ir al hotel y el policía y su compañero, en una moto de 125 y con un Ak 47, o algo parecido, nos llevó a una inmensa avenida y nos hizo medio entender que tiráramos recto, a la vez que avisaba por radio. A los metros un coche de policía apareció y nos acompañó otro trozo de avenida hasta que en una rotonda desapareció a la vez que un “pick up”, también de la policía, nos llevo a un hotel de cuatro estrellas. Cuando le explicamos que no éramos ricos y que creíamos que no podíamos pagarlo, nos acompañó para que no nos timaran. Unos 20 euros por persona, con piscina, internet, parking vigilado, fuentes…

Pues nos quedamos, y la verdad es que ayer dormimos muy bien, pero la ducha y el baño de hoy tampoco han estado nada mal…

Y mañana a Zahedan, donde está la estación de tren, último paso antes de Pakistán…

pd. gracias por leerme,  siento no contestar los comentarios pero es imposible, no me da tiempo. El viaje, ahora más que nunca, me tiene ocupado todo el día. Cosa que me encanta igual que leer vuestros comentarios, de amigos de toda a vida y de nuevos amigos del blog. Mil gracias.

 

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75 thoughts on Siete días en Irán

  1. Aitor

    sigo leyendo tus comentarios, todavía no había escrito nada… que todo siga bien, lástima de gps

    mucho ánimo y que la fuerza y la suerte te acompañen 😉

  2. Yo También Lo Haré

    Hola!
    Es muy emocionante leerte. Por favor, no dejes de comentar los accesorios de la Transalp de tu compañero: yo también haré el viaje en una Transalp y me interesa mucho saber qué calza.

  3. Acojona un poco estar rodeado de gente de aspecto oscuro, de noche, que además no te entiende, pasa necesidades y que cada pequeño accesorio que llevas encima es un pequeño tesoro… Afortunadamente la mayoría parece ser gente correcta, pero a un par de raritos que te salgan; adiós GPS.

    Es de alabar la alegría y paciencia con lo que lo has llevado. Ahora con Simon todo parece que será un poco más sencillo, cuatro ojos ven más que dos.

    De verdad, al final del viaje tienes que recopilar todo el texto y plantearte hacer un pequeño libro; eres un artista de la palabra!

    ¡Un abrazo!

    • gracias Jano por tus palabras, me anima mucho saber que gustan mis relatos. después de unos días de apagón informativo, seguimos adelante. un abrazo

    • Jano!, también pensé en sugerir lo del libro, es un artista, amo las motos, el camino y la literatura y Charly es un maestro, Charly cuando estes por america no dudare en contactarte. Un saludo desde Colombia, tierra de paisajes infinitos!

  4. Antonio

    Animo, soy nuevo en esto de las motos pero te leo con el maximo interes.
    las fotos al aire libre geniales. Un saludo desde Albacete

  5. Rafalote

    Tío, no te preocupes por el GPS. Ese ha sido el precio para que los polis corruptos te dejaran pasar.
    Vs y ánimo.

  6. Animo, y sobre todo, disfruta del viaje y de la moto. Para apreciar los momentos buenos, hay que sufrir los malos y ya los has pasado.

    Suerte desde ASturias.

  7. Te leo desde BCN, y has sido capaz de acelerarme el corazón y que fluya la adrenalina. Qué bueno que lo escribas. Ya nos contarás sobre las ruedas. Un abrazo.

  8. Carles

    Tio, me tienes enganchado..!!.. 🙂
    La verdad que te estás pegando un viaje de los buenos, espero que continues con tu buena suerte y que lo disfrutes al máximo.
    Desde aquí te mando mi máximo apoyo y ánimos, para cuando los necesites.
    Suerte con la entrada a Pakistan, hasta pronto!!

  9. David

    Joder… aún estoy flipando, y con la envidia del que pagaría por estar allí contigo.
    Sigue disfrutando y haciendo soñar que somos nosotros los que estamos de viaje…
    Muchos ánimos desde Granada, y “al toro”.

    Espero tu próxima entrada con ansia 😀

  10. jose angel

    PRIMO, ES ALUCINANTE EL RELATO, LO MIO EN VIETNAM ES COMO UN CUENTO PARA NIÑOS, COMPARADO CON LO TUYO. ANIMO PRIMO Y PARA CUALQUIER COSA, AQUI ME TIENES………….BUENO , DE MOMENTO ME TIENES EN VIETNAM.

    UN BESO Y ANIMO QUE LO VAS A LOGRAR SEGURO…………

  11. DÉBORAH

    Hola!!! Me alegro que te hayas alejado de Teherán…tuvo que ser un caos (en todos los sentidos)!! Y de los polis mejor no te comento nada….Me alegro qu e después pudieras disfrutar de una espléndida noche bajo las estrellas…..Cuidate mucho y ojo con los varones de Irán…que tanto I love you me mosquea!!! Muchos besos !!!

  12. Paratito

    Bueno, lo de la “perdida” del gps parece ya lejano no? supongo que ahora usareis el de Simon.
    A mi tambien me tienes enganchado a tu blog y cada dia entro a ver si nos has regalado otro fragmento mas de tus vivencias por esas tierras. Ademas estoy seguro que tienes muchas mas que no tienes tiempo ni ganas de explicar. Sigue asi.
    Buena suerte a los dos.

  13. Ezequiel

    Hey Charlie:
    Lamento lo del GPS. La ventaja de viajar solo es que la gente se te acerca y suele brindar lo mejor de sí. La desventaja es que un viajero solitario es vulnerable, y eso también lo sabe la mala gente. Lo del poli que quiso detenerte fue peligroso. También fue peligrosa tu reacción, pero es obvio que fue lo mejor que se debía hacer.
    Es una suerte que puedas seguir el viaje con Simon. No es tan fácil amedrentar ni robar a DOS tipos.
    No has vuelto a mencionar la cadena de transmisión. Supongo que no te fiarás completamente del engrasador automático y que lo harás de cuando en cuando por tí mismo. Y ahora que has terminado con el problema de la cadena viene, inevitablemente el de las cubiertas. Bien, me temo que no será tan fácil de resolver.
    Tendrás que hacer lo mismo: pedírsela a la gente de 2tmoto. El punto es que no es tan fácil cambiar las cubiertas de tu moto como lo fue cambiar el kit de trasmisión. Ocurre que la varadero lleva llantas de aleación, para cubiertas sin cámara. Las cubiertas sólo pueden quitarse y ponerse con una máquina destalonadora (mientras hace girar la rueda una cuña empuja la cubierta, sin dañar nada)Ya no estás en un país “adelantado”, habría que ver dónde recibes las cubiertas y dónde encuentras una máquina destalonadora.
    Cuidado con algún bienintencionado que te prometa ser capaz de hacer la faena. Sin la destalonadora intentará hacerlo como se hacía antes: golpeando la cubierta con un martillo de goma y calzándola con unos forceps de hierro. Eso iba bien con las antiguas llantas de acero, y podría funcionar con una moto con ruedas de rayos como, por ejemplo, la Transalp de Simon. Pero es muy peligroso con la Varadero. Un mal golpe, o una mala palanca, y adiós llanta de aleación.
    Esto es otro motivo de que seas afortunado al seguir con Simon. Parece tener cierta experiencia, y podría ayudarte a resolver el problema.
    Lamento ser siempre el ave de mal agüero, pero ya me conoces.
    Suerte, y ve con cuiddado. (Mejor ve con Simon)

  14. FrancisCanarias

    Ya me imaginaba lo que ocurría por el tiempo que tardabas en escribir la nueva entrada. Ibas a contrareloj por el visado. Bueno pronto pasarás a Pakistan y este es otro Pais, por lo que he leido (no porque haya estado) te entenderan en ingles muchos de sus 170 millones de habitantes. Su Capital, Islamabad, es digan de visitar. Nada más entrar te tomas un buen Kebab y pasa del sufrimiento de Iran, aunque no la olvides, en eso consiste la aventura…, o no?. En este pais se encuentra alguno de los 14 ochomiles de este planeta, como el Shisha Pangma que intenta escalar Edurne Pasaban en estos momentos. Y por si no lo sabes, los Juegos Olimpicos de 2016 se los han dado a Rio. Una pena. Bueno, sigue escribiendo tus aventuras para vivirlas en tercera persona. Suerte.

  15. Ramon

    wow!!! menuda aventura y que bien la escribes, quien sabe cuanta gente, yo incluida se anima a hacer algun gran viaje algun dia…. saludos y que sigas igual de bien!

  16. Luis

    eu! Se ve que te lo pasas en grande, una putaica lo del gps, pero me dan mas miedo las ruedas por esos lares. Sigue como vas y fiate de tu intuicion, pues te esta dando buenos resultados. Un besazo visiño.

  17. Fina

    Holaaa, el otro día en Mad hablando de tu aventura con Ángel, estábamos preocupados por el duro tramo que ibas a recorrer… me alegro que todo siga rodando. Sí, realmente eres afortunado por cumplir tu sueño. Good luck my friend!!!

    Es curioso: a veces pasa el tiempo y no le damos importancia ni valor al día día, incluso a la gente que ha pasado por nuestras vidas… tal vez por que podemos decidirlo así… de repente nos embriagan las sensaciones en un mundo nuevo que es el mismo de siempre…

  18. Lucas Masetti

    Siempre he querido realizar un viaje asi creo que en algun momento lo voy a realizar. En mi caso como soy argentino seguramente empesare por recorrer america de punta a punta.
    Me parece genial que vallas contando paso a paso tu viaje y te dedceo toda la suerte del mundo.
    Estamos con vos, no estas solo en tu aventura.
    Saludos desde este rincon del mundo
    Lucas Masetti

  19. raimundo fernandez-villaverde

    grande amigo. en el guión seguro estaba escrito que encontraras al menos a un simon con quien compartir estrellas, amaneceres, silencios y gasolina!!!

    en breve espero poder darte buenas noticias en cuanto a mi campaña pro bonsaid. abrazos socio y take it easy

  20. Enhorabuena.
    Que emocionante!!
    Yo acabo de cruzar USA, y este año estuve una semana por Marruecos(a esto fuimos 3), pero nada que ver con tus aventuras. :O
    Enhorabuena por el viaje y por el tiempo gastado de contarlo.

    Como dicen aqui: Have a safe trip!
    Vsss

    • gracias Arkos, qué buenos parecen tus relatos. no me ha dado tiempo de leer en profundidad pero lo haré. chula la harley!
      gracias por leerme
      un abrazo

  21. Vicente

    Esto va cogiendo temperatura…nos tienes como te daras cuenta por los comentarios emocionados y en ascuas con tu viajecito!!!!lo del GPS es una faenilla, pero bueno…en India te podras hacer con uno.No sueltes a Simon hasta que por lo menos atraveseis Pakistan, y coge el tren, aunque a estas alturas ya lo tendras claro…por las ruedas.
    Y como bien te dicen sigue tu instinto que hasta ahora siempre te ha llevado a buen puerto, ten mucho cuidado, que todavia quedan muchas paginas en blanco para que nos relates tus aventuras y cuando puedas cuelganos unos videos con musiquita que son la caña……
    Un abrazo.

    • vicen!!!! cómo va lo importante?, seguro que muy bien… ya tengo ruedas nuevas y en breve sigo viaje y sigo relatando. gracias por estar siempre ahí amigo

  22. javi

    animo carlos! somos celia y javi, estamos siguiendo tu ruta con una envidia un tanto preocupante.abrazos muy fuertes desde madrid, la ciudad donde nunca pasa nada…

    • Celia, Javi, qué bueno que me leáis!, no me sorprende que lo hagáis con algo de envidia, esa furgoneta pide a gritos salir de europa!!!!
      millones de besos

  23. sinnúmero

    Aupa Carlitos, qué emocionante! por la calle caracas nos acordamos mucho de tí… y de tus aventuras.

    un beso enorme valiente!

    Sole y mariana

  24. Fabio

    Increible tu viaje, lo vengo leyendo y cada vez se pone mas interesante, nos hace querer planear algun viaje a los fanaticos de las motos…
    segui escribiendo… nosotros te leemos.
    desde argentina un gran abrazo.

  25. Eduardo Fernandez

    Enhorabuena Carlos, pedazo de viaje te esta pegando, si necesitas algo enviame un email,jejjejeje Saludos y encantado de conocer de primera mano este viaje.

  26. Rafa

    Hola Carlos!!
    Me alegra saber que tu aventura se desarrolla tan positiva y emocionantemente. Me ha entretenido mucho tu relato de los

  27. Hola Carlos,

    Que sorpresa me he llevado al descubrir tu blog y sobre todo lo que hay en el. Me dejaste en ascuas cuando hablamos por telefono en Madrid, entonces este viaje era solo una posibilidad y aun dudabas; me alegro muchisimo de ver que se ha convertido en realidad. Me encanta, imagino todo lo que cuentas y casi hasta puedo sentirlo. Te escribo desde Holanda, llevo un mes viviendo en La Haya, deje Paris, este pais me gusta mucho. Pero de vez en cuando la mente se me va planeando ya mi proximo viaje lejano y largo, ya sabes que me quema el culo y no puedo tenerlo sentado en el mismo sitio durante mucho tiempo. Estoy estudiando holandes, que no veas si es chungo, pero soy cabezota.
    Disfruta todo lo que puedas y mas que se que lo estas haciendo, seguire tus pasos encantada.

    Besos

    Tot Ziens! (Hasta pronto)

  28. Jaume

    Hola Carlos, me alegro de ver que el viaje sigue adelante y vas saliendo airoso de todas las situaciones.Animo compañero y mucha suerte.Saludos Jaume.

  29. LuisRin y Raquel

    Ufffff!!!! Diooooooooos MENOS MAL!!!! Tio nos has tenido en ascuas desde que entraste en Iran!!! Cawenlamar!! Nos Alegramos mucho de que estés apunto de entrar en la India. No se si viste el comentario de mi hermano… Bueno está viviendo en Sydney, tienes su casa abierta. MUCHO ANIMO!!! Luis Ramón y Raquel

    • Luisra!!!!! Raquel!!!!, apenas tuve tiempo de contestar los comentarios, pero cuando vi el vuestro me dio un subidón enorme. cuánto tiempo! sé de vosotros por vicente y fernando, cuando termine todo esto nos tenemos que ver y ponernos al día. cuidaros mucho.
      y gracias a tu hermano por el ofrecimiento, espero llegar allí y me pondré en contacto con él.
      muchas gracias por leerme, me hace mucha ilusión.
      un beso

  30. LOS 5 TOMAS DESDE BUE

    HOLAA CHARLIIIIIII!!!!!!!, MAMAAAAAAAAAA, QUE VIAJE!!!!!!!, ESO SI QUE ES SER PACIENTE…ESPERAR TANTO Y PASAR POR TANTAS COSAS PARA LLEGAR A LA FINAL. ME IMAGINO QUE PARA LA VUELTA TE COMPRASTE UN PASAJE EN PRIMERA?, TE LO MERECES!!!!, TE MANDAMOS UN ABRAZO LOS 5 TOMAS,(GABY, SILVANA,CAMI,JUANI E ISABELA), CUIDATE MUCHO Y DIVERTITE!!!!!!

  31. Me he leído las entradas anteriores y me acomodo, ahora, en primera fila para disfrutar del resto de crónicas.
    Ya tienes otro fan.
    Un abrazo y mi energía contigo!
    Roberto

  32. Charli!!!
    Dios que viaje! He dejado de leer la trilogía Millenium para pasarme a tus crónicas!!! Y así de paso no te doy la brasa por chat, jeje.
    Seguiré tus pasos desde el cómodo pero aburrido sofá de la salita…
    Cuídate de los polis malos, un abrazo, Jaime.

  33. Juan Camilo

    Heyy ¡que viaje!

    Saludos desde Colombia y mucha suerte en la ruta. Quedo atento a las próximas entradas.

    Att

    Juan Camilo

  34. andres jaramillo

    man que buen relato, apenas encontre tu blog y estoy leyendo cuanto puedo!!!

    te deseo la mejor de las suertes desde Colombia…

    cuando quieras venir a continuar el viaje en sur america, bienvenido estaras en mi pais…

    • Joebar

      Ánimo campeón! Un saludo desde una Scarver. Envidia sana me dás. Como vés, aún de los momentos más difíciles se puede salir con voluntad y osadia. Por cierto, tienes una cervecita pagada en Barcelona 😉 Te la mereces.

    • muchas gracias andrés, mira que me gustaría seguir por américa de abajo a arriba, por lo menos hasta tu tierra… ojala!, si es así nos vemos allí.
      un abrazo y muchas gracias por leerme y escribirme

  35. tu Tio

    Sobrino estas hecho un campeón,Jose hace diez dias que me dio tu web del diario de ese viaje que estas realizando,todavia me queda algo por leer pero ya me he introducido casi totalmente en tu aventura,!porque es ralmente una aventura sobre todo en los paises como Iran por ejemplo,ten cuidado y deseo que llegues al fin de tus etapas sin ningun contratiempo y nos lo vayas relatando como hasta ahora,por cierto muy bien tu redacción de todo lo acontecido.besooooos.
    y mas besoooos de tu tia pili

  36. tu Tio

    He leido tus siete dias en Iran y se me han puesto los pelos de punta cuando narras los pueblos que has pasado,las chabolas de adobe y la mirada de la gente,me ha recordado el viaje que hice con la empresa a Tunicia y nos hicieron unos recorridos que son fielmente lo que me ocurrio a mi cuando por nuestra cuenta cuatro compañeros nos separamos del grupo y nos introducimos en un zoco en la isla de Yerbha y eso que ibamos cuatro me imagino yo solo como tu se me ponen los acongojos al filo del castramiento,lo bueno es que has pasado ese pais por decir algo y seguire leyendo una nueva etapa de tu aventura.cuidado machote y recibe un beso de tu tio y de tu tia Pili..mas bessoooos.

  37. ddt

    joooooder, si me parece haberlo vivido mientras lo leia, me parece una odisea digna de vivir alguna vez en la vida, aun me keda por leer bastante pues acabo de encontrarte por aki……muchos animos si aun te queda viaje por delante y no te vengas abajo ante nada…..un abrazo y vuelve por navidad………….salud y saludosssssss V´sssss

    • navidad?¿??¿, será en Indonesia supongo, en una isla lo más paradisíaca posible y tomando las uvas, si es que hay, en bermudas…
      gracias por el comentario, me alegra que lo hayas vivido al menos un poco. un saludo

  38. Hace pocos días, Charly, escribías algo así como “no recuerdo un mal día durante mis viajes”. Una frase que todavía me resuena en la pelota, porque no tengo ni pajolera de cómo lo haces. ¿Cómo consigues que un cabrón de uniforme se te lleve un gps de cuánto, ¿cientos de euros?, o cualquier otra mordida de las muchas que habrás sufrido, y pese a todo, considerarlo un “buen” día? Porque yo tengo claro que me cagaría en todo lo cagable y me quemaría para días, es más, me da miedo cómo podría reaccionar yo con un tipo que me está robando en la puta cara, por mucho uniforme que lleve.

    Este comentario, en realidad, es un reflejo de lo que te digo: pese a todas las cosas cojonudas que cuentas en tu post, me sale comentar sobre el más chungo momento de los que cuentas, precisamente porque lo malo, que no lo bueno, me parece lo más “impactante” de cuanto he leído. Está claro que lo bueno no lo viví, pero pese a todo macho, “no recuerdo un mal día”, ni puta idea de cómo lo haces, en serio. OJALÁ algún día lo entienda.

    Abrazo.

    • Charly

      qué bueno que toques este tema en esta entrada tan antigua. Las dos noches en Irán, la del GPS y la anterior escapando de un poli que no sabía que lo era, fueron los dos sustos peores que he tenido. Lo pasé mal, pero nunca hubiese dado al botón de regresar a casa. Todo lo contrario, fue un aprendizaje y me hizo más fuerte saber que podía lidiar con ese tipo de situaciones. Luego he vuelto a verme en momentos jodidos con la poli y he sabido reaccionar mejor. La experiencia siempre ayuda. Gracias por participar y tocar estos temas. Un abrazo

      • Hombre Charly, tú sabes que cuando te mola el superhéroe también te lees los tebeos antiguos… 😉

        Y sí, yo también creo que te tiene que pasar algo muy gordo para que le des al botón de volver a casa, pero una cosa es eso, y otra cosa el decir “no recuerdo un mal día durante mis viajes”, ¿no?

        Ayer, sin ir más lejos, leía este post de un motero, dedicado especialmente a las mordidas, y me hervía la sangre sólo de leerlo: http://www.1001experiencias.com/experiencias-extremas/sobornos-y-mordidas-variadas-rumbo-al-este/

        experiencias que imagino que a ti te habrán pasado ya unas cuantas veces, y que igual a la larga sí te hacen más fuerte, como dices, pero “a la corta”, que es lo que yo consigo imaginar, tengo la certeza de que me van a joder, pero bien jodido, pensando que mi bonito alojamiento junto a la playa me cuesta 12 ñapos, y yo le tengo que regalar una semanita de alojamiento gratuito al ladrón de uniforme con pistola que me está amenazando (y al indeterminado número de colegas de gremio que vengan detrás, claro).

        Si, pese a todo esto que te digo, tú “no recuerdas un mal día”, hazme el favor Charly, organízame unos cursillos intensivos de budismo zen Charly-made, ahí en Madrid, que te los pago en birras o en millones de yenes, lo que prefieras… 😉

        Y gracias a ti, que eres el que viajas y compartes lo vivido, yo sólo trato de aprender lo que me dejan, y entender lo que no entiendo (Tarea ocasionalmente chunga, como puedes ver).

        Abrazo back

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  40. Pingback: Sudáfrica. Pistas, ríos y armas. — El mundo en moto Sinewan

  41. Héctor

    Interesantísimo, gracias por compartir esta experiencia.
    Te vimos con mi familia hace algunas noches en Españoles por el Mundo; te enviamos saludos
    tus amigos Centro americanos desde Guatemala. Quizás algún día podrías recorrer América.
    Éxito en tu viaje.

  42. Rafa

    Cada día que puedo leer tus comentarios, puedo vivirlo como si de verdad estuviera en el lugar.
    Sigue con esa ilusión que nos trasladas día a día y por unos minutos nosotros también nos trasladamos fuera del día a día de nuestro trabajo, haciéndonos feliz.
    Animo y como dice Aitor, que la “fuerza te acompañe” que de seguro que te sobran.

  43. Cesar C.

    Me encanta tu blog. acabo de hacer un donativo para las presas , muy bonita historia,que pena de continente, abandonadas sus gentes y explotadas sus riquezas . te sigo con envidia, un abrazo .

  44. Alencar

    Bom Dia. Carlos, como sou novato em seu acompanhamento, estou pesquisando seus relatos que são bons e bem informativos. Como um dia se Deus quiser farei uma volta ao mundo em moto, seus roteiros vão me ajudar muito. Siga com Deus. – BRAZIL –