Este capítulo es muy delicado. Cada viajero es diferente y su viaje puede tener objetivos dispares. Si eres aficionado a la fotografía o vídeo no creo que esto te aporte nada. Si no lo eres quizá te ayude saber lo que yo pienso.

Lo primero es saber para qué haces el viaje y sobre todo si lo quieres compartir. Si es para ti exclusivamente y lo que buscas es una temporada de desconexión con el mundo, es recomendable que no cargues de más. Un pequeño ordenador te mantendrá en contacto con los tuyos y una cámara compacta será suficiente para grabar y fotografiar recuerdos.

Si por el contrario tienes un blog y quieres compartir tu viaje con la gente que te sigue, has de tener en cuenta muchos factores antes de realizar la gran inversión y cargar la moto. Porque este capítulo ocupa mucho en las maletas.

Empecemos por el principio. Hay tres formas de mostrar al mundo lo que ves. Fotografía, relatos y vídeo. Para contar un viaje a través de relatos es suficiente con llevar un pequeño ordenador. Crear un blog es relativamente sencillo y por arte de magia ya estamos en el espacio virtual. Si tus textos son buenos irás teniendo más lectores a medida que avance el viaje. Para esto se ha convertido en esencial (o casi) estar activo en las redes sociales.

Para la fotografía lo mejor en cuanto a calidad es llevar una réflex. El problema es que son las que más pesan y menos transportables son. Una pequeña cámara compacta nos dará menos calidad pero la podemos llevar siempre a mano, simplemente es sacarla y darle al botón para tener una instantánea del momento. Entre y una y otra están las cámaras híbridas que pueden ser una buena opción.

Si quieres hacer vídeo e ir editando por el camino has de tener en cuenta qué ordenador llevas porque no vale cualquiera. Si el procesador es antiguo y tiene poca memoria RAM puede que la edición se convierta en un calvario. A la hora de filmar tienes dos opciones, hacerlo con la propia cámara de fotos o llevar una de vídeo específicamente. Las cámaras refléx tienen una calidad superior a las de vídeo pero tienen un problema, el enfoque no suele ser tan automático como en las de vídeo. Esto implica tener que dedicar unos minutos antes de empezar a filmar. En muchas ocasiones esto es o bien imposible o simplemente un incordio. Desde casa nos imaginamos todo muy sencillo peor viajando es diferente. Hay que bajarse de la moto, quitarse el casco, la chaqueta, sacar la cámara y ponerse con ello. Luego el proceso a la inversa. Una vez, dos y cuando llevas mil ya no tienes tantas ganas de inmortalizar el bello momento.

Por último está la cámara para el casco. Hay varios modelos, la más conocida es la Go Pro, cuya calidad es algo superior al resto pero que en mi opinión tiene un grave problema; es un armatoste demasiado obvio, todo el mundo sabe que llevas una cámara y eso condiciona muchas situaciones. Tanto la Contour como la Drift son más discretas y la calidad no es mala. Hay otros muchos modelos que desconozco.

En cualquier caso este aparado debería ser mucho más extenso y técnico, pero no soy quien para escribir más del tema. Si quieres dar calidad a lo que fotografíes o filmes es mejor hablar con expertos en la materia.