Vuelta al Mundo en Moto Sinewan

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. BMW F800 GS en Fish River Canyon

 

Desde Aus hasta la entrada del Parque Natural del Fish River Canyon todo es asfalto. Ciento cincuenta kilómetros a través de una recta de impoluto firme custodiada por varios macizos de rocas áridas que nunca parecen alcanzarse. Siempre están allí pero nunca aquí. Tras tantos días de pista se agradece poder mirar el paisaje tranquilamente y conducir con una mano. Placer burgués  que dura escasos kilómetros. Al rato se convierte en un profundo aburrimiento. Misma velocidad, mismos paisajes y misma posición sobre la moto. Que llegue pronto el jaleo que me duermo.

Por fin vuelve la grava. Un cruce indica la entrada al Parque Natural a la izquierda y la frontera con Sudáfrica al frente. Ya he bajado Namibia de norte a sur. Esta frontera es intransitable, es zona de diamantes y bien se cuidan que no entre un curioso con las manos largas. El otro día bromeaba con no sé quién que si me encontrase uno lo escondería en el depósito de gasolina, emulando a Peter Fonda y Dennis Hopper en Easy Rider. Si en las próximas fechas anuncio que pienso terminar de dar la vuelta al mundo en moto sin tener que volver a España a trabajar, sacad vuestras propias conclusiones.

La pista serpentea unos primeros metros en descenso. El CompeGPS indica que estoy al nivel del mar. Una curva más y me doy de bruces con el rio Orange, frontera natural con Sudáfrica. En esta época del año las aguas bajan sosegadas buscando un camino hacia el Atlántico. En época de lluvias se despendolan y el cauce es mucho mayor.

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Río Orange

Me gustaría explicar que no soy un motero al uso. No soy un tipo que se mete por el campo por el simple hecho de pilotar una máquina. Bueno, también; el niño que llevo dentro se divierte tanto con eso como haciendo kitesurf, snowboard, pilotando karts o cualquier cosa similar que genere una buena dosis de adrenalina. Lo que quiero decir es que no estoy aquí por eso. No busco la pista maldita. Si me la encuentro la paso y la disfruto,  pero sólo si después de esa pista imposible hay un gran paisaje, un poblado, un paso fronterizo ajeno al turismo o una playa paradisíaca donde descansar. Lo que sea, pero ha de haber una razón. Viajo pilotando una moto, no viajo porque pilote una moto. Lo que sí es cierto es que echando la vista atrás, los mejores momentos de este viaje por África han sido por pista. Recuerdo especialmente los días perdido en Congo por lugares realmente alejados de la mano del hombre blanco. Esas experiencias únicas se las debo a esta moto, capaz de meterse cargada por casi cualquier sitio. Incluso sin ser un gran experto conductor por estos firmes.

Llevo ya más de dos horas dentro del casco en las que no hago otra cosa que pensar. La vida me ha cambiado mucho desde que viajo en moto por el mundo. Esto es mucho más que una afición, se ha convertido en la gran motivación que me hace sentir que no estoy simplemente errando por la vida. Los meses que paso en Madrid tengo en mente cuándo y por dónde será el siguiente tramo. Cuando estoy viajando dejo de preguntarme cosas, está claro que es mi estado natural. No me cambiaría por nadie. Antes también viajaba, pero lo hacía de forma diferente. Viajaba en moto por España y con macuto por el mundo. Mi primer viaje en moto fue con una Yamaha Sr 250 Special. Tenía diecinueve años. Dos personas y un macuto atado con pulpos desde Madrid a Valencia, luego Alicante y vuelta a casa. En las bajadas adelantábamos a los autobuses, en las subidas ellos a nosotros. No importó mucho, un chute de droga de la buena entró y ya nunca se fue. Es un placer complicado de explicar con palabras. Los adictos a esto sabemos de qué hablamos.

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Camino de Fish River Canyon2

Avanzo por una pista que recorta la ladera de la montaña sin dejar de seguir paralela el curso de uno de lo ríos más importante de África. Uno de tantos accidentes geográficos de los que había oído hablar pero que no habría sabido bien señalarlo en un mapa. Ahora ya es mío, ya he estado aquí. Nunca olvidaré que hace de frontera entre Sudáfrica y Namibia y que a pesar de su nombre sus aguas son de color azul. Cada curva me sorprende un nuevo escenario, como si pasara una nueva pantalla en un videojuego. Cierto es que el calor atiza fuerte, pero el viento traspasa lo suficiente la cordura para refrigerar y hacer agradable la conducción. La pista es muy divertida, muchas curvas en las que  la moto se va de atrás si me paso con el acelerador. Peor es cuando se va de delante si me paso con el freno. El caso es que voy sintiendo que conduzco. En alguna parada la temperatura roza los cuarenta grados. No pasa nadie. Bebo agua caliente y sonrío. No puedo dejar de hacerlo. Este camino parece que lleva al infinito, así que sé que voy bien. No sé si algún día me cansaré de esto, de momento lo único que me fatiga es pensar que pronto tendré que volver.

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Camino de Fish River Canyon copy

El sol ya quema menos y la temperatura baja. Un punto negro en el horizonte se hace grande más rápido de lo normal. No es un animal, es un vehículo en mi mismo sentido. Por lo lento que parece avanzar ya sé qué es. Un loco. Uno de verdad, un viajero con dos pedales. Escucha mi rugir, se gira levemente y para su bicicleta llena de trastos. Yo a su vera.  Es suizo, también va al cañón. No sabe si llegara a tiempo al Camping o le tocará buscar un lugar seguro antes donde plantar su tienda. Complicado en estas tierras donde no hay nada en muchos kilómetros. Si no fuese porque el firme es tan desigual le echaba un cable, en el sentido literal. Estos tipos no dejan de emocionarme. Yo casi me deshidrato hoy surcando pistas a noventa kilómetros por hora. Él pedalea a veinte y además del pesado equipaje para una vida, ha de llevar veinte litros de agua para no morir en el intento. Me quito el casco. Ahora no es literal, es que no tengo sombrero.

Sobre las siete de la tarde llego al Camping. Desde aquí hay trece kilómetros hasta los miradores del cañón habilitados para turistas. El sitio es modesto. No tienen restaurante, tan sólo un pequeño supermercado con cuatro cosas. Compro lo que será el banquete de esta noche. Dos latas de atún, un pedazo de pan y unas galletas de chocolate. Mañana a las seis arriba.

El Fish River Canyon

El cañón del río pescado – esto de traducir las cosas no queda nada bien- es el segundo más grande del mundo.  Tiene ciento sesenta kilómetros de largo y casi seiscientos metros de profundidad en algún punto. La zona habilitada para turistas sin embargo ocupa apenas dos de ellos. Adentrarse caminando sólo está permitido en invierno y pasando varios controles, sanitarios y monetarios. El trekking dura cinco días y no hay nada en el camino. El permiso es caro. Me bailan las cifras que me dieron unos y otros, pero barato no es.

A las seis y media de la mañana ya es de día. La mejor hora para ver el cañón desde los puntos habilitados para ello es sobre las nueve de la mañana. El sol ya ha subido lo suficiente y deja de haber sombras. El suizo ya no está, se levantó muy pronto. Los ciclistas en zonas de tanto calor pedalean desde el alba hasta las diez de la mañana. Cuando los tonos comienzan a tornarse amarillos y el sol se convierte en asesino, buscan una sombra donde cobijarse hasta la tarde.  Luego, cuando todo vuelve a enrojecer, pedalean hasta el anochecer y allá donde estén acampan. Unos héroes. Anoche llegó dos horas después que yo al camping. Acampamos juntos. Una pareja de franceses debieron ver nuestros rostros hambrientos y nos invitaron a su barbacoa. Las latas de atún serán para otra ocasión.

Uno de mis muchos defectos es la mala memoria para recordar nombres. Más aún cuando son impronunciables. Eso me pasa con el suizo, no recuerdo su nombre y me jode. Esto es una de las cosas que me gustaría mejorar. Lo cambiaría a pelo por mi absurda facilidad para memorizar números de teléfono. Tengo en la cabeza más de cien, sin habérmelo propuesto. Para qué narices sirve eso. Para nada, siempre llevo el móvil en el bolsillo con toda la agenda. En fin, que siento mucho tener que hablar del suizo cada vez que me refiero a él, porque en las horas que pasamos juntos hicimos buenas migas. Suele pasar entre viajeros overlander, tenemos muchas cosas en común.

El tipo salió hace un año y medio de Suiza. Pedaleó hasta Bali atravesando China y se quedó una temporada hasta encontrar un barco que le trajera a África. Tres meses de navegación con otras cuatro personas y estaba en Durban. De ahí viene, despacio pero constante. Vuelve a casa pero le queda todo un continente que atravesar. Su único objetivo claro es no meterse en un avión en todo el viaje. Se le nota cansado, tiene ganas de llegar.

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan. Moto y bicicleta en Fish River Canyon

La buena hora sin sombras en el cañón hace que se junten turistas. Aunque esta mañana no son muchos, me resultan demasiados. Guías de viajes, agentes de turismo, el telediario, hasta la mismísima Biblia debería explicar que cuando llegas a un lugar único en el mundo, un escenario de esos que sólo verás una vez en la vida, has de guardar silencio. Al menos unos minutos de tregua. Un grupo de jubilados alemanes comparte el mirador conmigo. Os aseguro que es único. Que esto no son las hoces del río Duratón, que mira que me gustan. No, esto es un tremendo agujero que corta la respiración. Al fondo se distingue un fino hilo azul zigzagueando entre un valle de varios kilómetros de ancho, emparedado por dos macizos de roca verticales de casi quinientos metros. Sobre uno de ellos observo el panorama con unos diez germanos, que deben de llevar una semana juntos, compartiendo autobús, desayuno, comida y cena. Qué demonios tienen que contarse ahora. Señores, miren y callen. Observen bien, tomen nota y váyanse comentando la jugada al autobús o a Mallorca, donde sea. No sé, quizá me estoy volviendo un cascarrabias.

Finalmente se van y puedo disfrutar de la soledad. Me quedo un rato absorto pensando en mis cosas. La temperatura es perfecta, aún no quema el sol y corre aire fresco. Unas tomas de vídeo, unas fotos y damos por zanjada la última visita turística en Namibia. Sudáfrica me espera.

Lo que no me puedo imaginar es cuánto me costará llegar.

 

Vuelta al Mundo en Moto Sinewan.Fish River Canyon5Vuelta al Mundo en Moto Sinewan.BMW F800 GS in Fish River CanyonVuelta al Mundo en Moto Sinewan.Fish River CanyonVuelta al Mundo en Moto Sinewan.Fish River Canyon2Vuelta al Mundo en Moto Sinewan.Fish River Canyon3Vuelta al Mundo en Moto Sinewan.Fish River Canyon4

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21 thoughts on Viajar en moto. Camino del Fish River Canyon

  1. MaD

    el que lo estés subiendo es que llegar has llegado donde sea, verdad? te dejamos que nos intrigues con la duda pero no que nos preocupes. Así que todo bien? Besos

  2. Victor Escipion

    Gracias por el relato y las fotos tronco, es impresionante el cañón ese. Espero ansioso la continuación a Sudáfrica! Un abrazo.

  3. Amigo Charly , antes que nada buenisimo el Cañon y por supuesto con tus relatos me dejan pegado , Te soy sincero , al principio seguia tu viaje para aprender y copiando de tu experiencia personal a lo largo del camino , pero ahora cada ves que suena el movil indicando que entra un mail , si es de Charly dejo de lado todo para leer y seguir disfrutando con tigo , me tiene intrigado .
    Es como leer un libro pero vivo y presente , no se puede pasar las paginas para ver que pasara despues por que ni Tu lo sabes . Muchas gracias por compartir tremenda Aventura .

  4. Esteban Gutiérrez .

    Gracias Charly por tu nuevo relato. Lo de los nombres que comentas no recordar, no se,a mi también me pasa. No será por ser cáncer ?? Los cáncer somos un poco raritos. Jejejejej!!
    Un abrazo!! Sigue disfrutando.

  5. Anónimo

    estimado charly, gracias por compartir tus fotos, y tu experiencia nos ayuda a todos los que nos gusta nuestro planeta

  6. Pingback: Vídeo. Camino del Fish River Canyon — El mundo en moto Sinewan

  7. Antonio

    Estoy completamente de acuerdo con German G.
    Es un libro vivo, de aventuras de nuestro amigo Charly!!
    Sigue adelante amigo!
    Un abrazo,

    Antonio

    Desafio Africa 2014

  8. Vaya pedazo de reportaje que nos has regalado!!!
    Lastima que ni se acerque a lo que tu has visto y sentido alli arriba (sobretodo depues de que se fueran los del inserso alemán).
    Cuidate.